A la luz del ataque del enemigo invisible, así como la necesidad de proteger los trabajos de nuestros GRANDES ciudadanos estadounidenses, ¡firmaré una orden ejecutiva para suspender temporalmente la inmigración a los Estados Unidos!“, afirmó Trump.

Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargado de la gestión de la inmigración, ofrecieron detalles más allá del tuit del presidente, generando dudas sobre el efecto real que el anuncio pueda tener.

Desde el inicio de la pandemia, el gobierno de Trump ha cerrado las fronteras terrestres con Canadá y México, a la vez que el tráfico aéreo internacional está a la práctica suspendido y los consulados y embajadas han limitado sus servicios de visados.

Además, EE. UU. ha suspendido leyes migratorias y deportó de inmediato a México a todos los solicitantes de asilo y los inmigrantes sin papeles que cruzan su frontera, por lo que el gobierno está utilizando desde hace semanas la pandemia para endurecer su política migratoria.

Defensores de los derechos de los inmigrantes han manifestado su preocupación de que el gobierno mantenga las medidas de emergencia con las que ha suspendido leyes migratorias más allá de la crisis del coronavirus.

El abogado Charles Kuck, del bufete especializado en inmigración Kuck Baxter, dijo en Twitter que la justicia determinará que una orden de Trump en este sentido es “completamente ilegal”.

Este lunes, Estados Unidos registró 1.433 nuevas muertes ligadas al COVID-19 en las últimas 24 horas, un disminución respecto a la víspera, según el conteo de referencia de la Universidad Johns Hopkins.

Esa cifra eleva a 42.094 el total de muertos desde el inicio de la pandemia en EE. UU., el país más enlutado del mundo por la pandemia.

La primera potencia mundial cuenta ahora con más de 784.000 personas infectadas por el virus, según ese conteo, actualizado continuamente.