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Al presidente estadounidense le gustan los gladiadores. El año pasado estuvo en Nueva Orleans para la edición anterior de la Super Bowl, algo poco habitual en un presidente. Pero este año no viajará a California. Trump no soporta la programación musical: el grupo de punk rock Green Day, muy popular entre el gran público, abrirá el espectáculo. Sus miembros ya han modificado la letra de uno de sus mayores éxitos, “American Idiot”, para denunciar el movimiento MAGA.
Pero lo que más irrita al presidente es la elección de Bad Bunny para el espectáculo del descanso, que cuenta con una gran audiencia. El artista puertorriqueño, por lo tanto, estadounidense, está tan comprometido con la política migratoria de la Casa Blanca que ha decidido no presentarse en Estados Unidos por miedo a que, en los alrededores de sus conciertos, sus fans sean detenidos por la ICE, la policía antiinmigración. Además, a Bad Bunny no le ha dado vergüenza denunciar esta política cuando fue premiado en los Grammy Awards la semana pasada.
Abucheado en el estadio
Es habitual que Donald Trump sea criticado en los premios Grammy, en canciones o en los Oscar. Esto forma parte incluso de su estrategia. Ver enfadarse a artistas ricos y supuestamente alejados de la realidad es manera de aglutinar a su electorado. Pero en este caso se trata del fútbol americano, un ámbito que, en principio, debería serle más favorable. Sin embargo, la última vez que Donald Trump fue al estadio, a principios de temporada, fue en Washington, una ciudad que vota en más de un 90 % a los demócratas y que lleva seis meses sufriendo la presencia del ejército en lo que parece una ocupación. Fue abucheado copiosamente. Ni hablar de exponerse a lo mismo en la televisión mundial.
Desviar la atención
Pero tampoco se trata de estar totalmente ausente. Por eso sus amigos, y en particular Turning Point USA, la organización del activista ultraconservador asesinado Charlie Kirk, están organizando un concierto alternativo. El programa es totalmente estadounidense, según precisan los organizadores, que dicen querer celebrar “la familia, la fe y la libertad”. Todo ello encabezado por Kid Rock, el cantante trumpista más conocido. El concierto se retransmitirá en X, la red social de Elon Musk. Y es que al clan trumpista le gusta llamar la atención. Quizás también le guste desviarla. En particular, del caso que ahora sacude al mundo entero. El caso Jeffrey Epstein, en el que todo el mundo busca el nombre de su vecino o colega en la lista de amigos y clientes de este pedófilo condenado y fallecido en prisión. En Estados Unidos, todo el mundo se pregunta cuál era la naturaleza de sus vínculos con Donald Trump. El presidente dice que le gustaría que por fin se hablara de otra cosa. Hace todo lo posible por ello, aunque sea a costa de convertir este domingo de comunión estadounidense en un campo de batalla de su guerra cultural.
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