En una entrevista con CNN publicada este martes, Bornstein dijo:

“Él [Trump] dictó el certificado completo. Yo no escribí ese certificado. […] Lo inventé a medida que avanzaba”.

El documento, además de describir a Trump como la persona más apta para ocupar la presidencia del país, decía que su fuerza física y su resistencia eran “extraordinarias” y describió su presión arterial de 110/65 como “asombrosamente excelente”. De igual manera, mencionó que el mandatario había perdido 7 kilos peso en el año anterior y que su salud cardiovascular era “excelente”.

La nueva revelación sobre el certificado médico, que en su momento le valió al médico Bornstein obtener una notable exposición mediática, explica el hecho de que el lenguaje usado en él sea tan grandilocuente, tal y como el propio Trump se describiría a sí mismo.

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En 2016, Bronstein admitió que el certificado del entonces candidato republicano había sido escrito en tan solo 5 minutos, y que había exagerado algunas cosas solo para darle ‘contentillo’ a la campaña de quien, a la postre, se convertiría en presidente del país.

En febrero de 2017, el médico había dicho que un guardaespaldas del presidente y otros 2 hombres fueron a su consultorio de Nueva York y se llevaron los originales y las copias de los registros médicos de Trump, además de sus análisis de laboratorio, recuerda BBC.

En ese momento, la Casa Blanca dijo que no había sido una “redada”, como fue calificado”, sino un “procedimiento estándar”. Ahora, con la nueva declaración de Bronstein, la residencia presidencial no ha ofrecido un comunicado.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.