La emisión, de más de 30 minutos, se produjo durante el programa ‘No mentirás’, del canal de televisión PAT, cuando narraba la labor de unos voluntarios llamados “Ángeles COVID”, que en ese preciso momento intentaban reanimar al enfermo, el cual falleció entre lamentos de sus familiares.

La Defensoría del Pueblo de Bolivia consideró una “falta de ética” la transmisión en vivo, con “imágenes que vulneran los derechos a la privacidad, intimidad, honra, honor, y transgreden la inviolabilidad de la dignidad”.

“Denota sensacionalismo al exhibir, de forma reiterativa y morbosa, imágenes de un procedimiento cardiopulmonar efectuado a una persona con presuntos síntomas de coronavirus que, lamentablemente, concluyó con su deceso; lo cual, además de transgredir derechos constitucionales y legales, daña la sensibilidad de los espectadores”, denunció la defensora interina del Pueblo, Nadia Cruz, mediante un video publicado en Twitter.

La defensora interina citó artículos de la Constitución boliviana y pronunciamientos de entidades como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Naciones Unidas y Human Rights Watch sobre el respeto a la dignidad de enfermos.

La emisión suscitó numerosos comentarios en redes sociales, muchos de ellos de profesionales de medios de comunicación, críticos con las imágenes, mientras que otros internautas denunciaron que muestran las carencias del sistema sanitario del país.

Por ejemplo, Fabiola Chambi, del diario Los Tiempos de Cochabamba, dijo en un tuit que la emisión de las polémicas imágenes “no es solo una falta de respeto y humanidad, es una bajeza y una acción que debe ser sancionada”.

Mientras María Silvia Trigo, del diario El Deber de Santa Cruz, también criticó la transmisión del programa ‘No mentirás’. “Qué falta de respeto por la familia, por el muerto. Perdimos muchas cosas con este virus, también la empatía”, escribió en la misma red social.

Los responsables del programa del canal boliviano PAT se defendieron y argumentaron que la transmisión se hizo para denunciar la saturación del sistema de salud en el país y el abandono que sufren los trabajadores de la salud por parte de las autoridades.

Los familiares del fallecido denunciaron que fue rechazado en al menos cinco centros de salud de la ciudad de Santa Cruz, la más afectada en Bolivia por coronavirus, por lo que recurrieron a esos voluntarios, que tienen instalado un centro de atención habilitado en un colegio.