Como algo “nunca visto” lo calificó el científico brasileño Carlos Schaefer, que realizó sus mediciones en la isla Marambio (o Seymour), consultado por la AFP.

No obstante, el especialista en permafrost (suelos congelados) dice que el dato “carece de valor como tendencia de un cambio climático”: “Es solo una señal de que algo diferente está sucediendo en esa zona”, precisó, en una conversación por Whatsapp.

El dato “no permite anticipar cambios climáticos. Es un dato en una investigación”, pero “nunca se vio en la Antártida un registro de ese tipo”, subrayó.

En Bogotá, por ejemplo, la temperatura promedio en el año, según el Ideam, está entre los 13°C y 14°C, y rara vez su temperatura máxima roza los 20°C. Durante los primeros meses del año, la capital suele tener algunos de los días más soleados y despejados, y es posible que en algún momento llegue hasta ese tope, pero no se mantiene.

Los datos del Ideam muestran que solo ciudades como Popayán o Fusagasugá tienen un clima promedio cercano a los 20 grados.

El pasado 6 de febrero, temperaturas récord de 18,3 ºC se registraron en la base argentina antártica de Esperanza. El récord anterior era de 17,5 ºC, el cual se remontaba al 24 de marzo de 2015, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional de Argentina.

Tras una década de récords en aumento de las temperaturas, que cerró con 2019 como el segundo año más caluroso del que se tenga registro, el decenio 2020 comenzó con la misma tendencia. El mes pasado quedó como el enero más caluroso que se haya registrado.