En medio de la profunda crisis que atraviesa Perú, Gustavo Petro llegó hasta ese país en su primer viaje internacional como mandatario de Colombia. A su llegada, fue recibido con honores en la base militar del Callao por parte de la Fuerza Aérea. Posteriormente, se desplazó hasta la casa presidencial donde se reunió con su homólogo Pedro Castillo, muy cuestionado por estos días en su nación.

“La agenda del mandatario colombiano incluye una reunión bilateral con el presidente de Perú, Pedro Castillo, durante la cual tratarán temas de cooperación binacional en materia de comercio, fronteras, seguridad y ambiente, entre otros”, detalló la Casa de Nariño.

En el encuentro entre ambos presidentes hubo un detalle que no pasó desapercibido por los internautas. Las banderas que ubicó el equipo de logística del mandatario Castillo estaban erróneas, pues una de ellas representaba a Ecuador y no a Colombia, a pesar de su similitud en colores. 

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Dicho error le costó fuertes críticas a Castillo en su país, pues calificaron el acto como vergonzoso para recibir a un mandatario internacional.

Otro evento en la agenda el presidente colombiano será visitar el ‘Lugar de la Memoria Histórica, la Tolerancia y la Inclusión Social’, al igual que la sede de la Embajada de Colombia en Lima.

Se explicó que en medio de la jornada de trabajo, el presidente Petro estará acompañado por una comitiva integrada por el canciller Álvaro Leyva, la jefe de Gabinete de la Presidencia, Laura Sarabia, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña Mendoza, y el encargado de negocios de Colombia en Perú, Eufrasio Morales.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.