Yo no quiero que nadie se muera, pero hace más de 60 días que tienen encerrada a Ciudad del Este”, dijo el paraguayo Britez, oriundo de esa urbe vecina de la brasileña Foz de Iguazú, al justificar su actitud.

El legislador dijo que el 80 % de la población fronteriza depende del comercio con Brasil. “Necesitamos trabajar, Vamos a cumplir todos los protocolos”, dijo de forma vehemente luego de arrojar su camisa.

Pido salud, trabajo y educación para mi pueblo y se escandalizan por una camisa”, agregó al tiempo que el titular de Diputados, el oficialista Jorge Alliana, levantó la sesión.

No corresponde este acto de striptease. Otro colega puede hacer lo mismo o algo peor”, exclamó el oficialista Basilio Núñez, luego de pedir una sanción para su colega.

El gobierno del presidente derechista Mario Abdo Benítez clausuró el paso fronterizo para prevenir el ingreso del coronavirus.

Ciudad del Este cuenta con unos 20.000 comercios que surten a Brasil de mercancías como productos electrónicos, ropa de marca, cigarrillos y cubiertas.

Las autoridades sanitarias solo permiten el ingreso y salida de camiones con mercancías, pero no de personas, salvo los repatriados que piden volver a sus hogares después de perder sus empleos en urbes brasileñas, especialmente Sao Paulo.

“Los casos de COVID-19 sin nexo registrados en los últimos días dan indicios de una circulación comunitaria en la zona de Ciudad del Este. Representa el foco más peligroso para la propagación del virus”, explicó a periodistas el viceministro de Salud, Juan Portillo.

A pesar de que Sudamérica es el nuevo epicentro del coronavirus, Paraguay, según los datos más recientes, tiene 1.135 casos confirmados y solo 11 muertes relacionadas.