El drama para el joven empresario comenzó en agosto de 2019, cuando el gobierno retiró la semiautonomía de la Cachemira india e impuso durante meses una estricta cuarentena, para evitar fuertes protestas.

Luego de siete meses, el bloqueo fue levantado y esa región recuperó el acceso total a Internet. Sin embargo, las autoridades volvieron a decretar el confinamiento obligatorio en marzo pasado debido a que detectaron los primeros contagios de coronavirus.

“Primero vino el confinamiento político y militar. Luego, el bloqueo estricto por la propagación del COVID-19. Todos estos meses mi negocio estuvo cerrado y sin producir nada”, manifestó el indio de 26 años.

Khan, que pidió varios préstamos a principios de 2019 para ampliar su negocio de construcción, decidió poner en venta uno de sus riñones para conseguir recursos económicos y pagar algunas deudas.

“Lo he perdido todo y tengo que pagar más de 120.000 dólares en deudas. Si alguien necesita someterse a un trasplante de riñón, estoy listo para vender uno de los míos”, publicó el joven en el diario local Kashmir Reader.

Aunque el comercio de órganos es ilegal en India, el hombre aseguró que su madre y esposa también decidieron poner en venta sus riñones para poder recaudar todos los fondos posibles y ayudarle así a pagar los préstamos.

Las asociaciones de comercio de la Cachemira india, por último, señalaron que los negocios de la región perdieron más de 7.000 millones de dólares durante los 17 meses transcurridos desde el primer confinamiento. Además, indicaron que cerca de 500.000 personas se quedaron sin empleo.