El pasado 31 de diciembre, el Memorial Satilla Health publicó en su cuenta de Facebook la extraordinaria historia de Lisa Martin, de 49 años, que estuvo hospitalizada desde septiembre por complicaciones derivadas por el coronavirus y que despertó de un coma inducido horas antes de que la desconectaran del ventilador que la mantenía con vida.

“Lisa se va a casa por primera vez desde el 27 de septiembre cuando fue admitida en la sala de emergencias de Memorial Satilla Health por complicaciones de COVID-19. Su increíble viaje incluye 59 días con un ventilador, 40 días de coma inducido y sobrevivió a un derrame cerebral en el lóbulo frontal”, indica la institución médica.

En la misma publicación, en la que adjuntaron un video de la feliz salida del hospital, ubicado en la ciudad de Waycross (estado de Georgia), también se detalló que Martin, el pasado 20 de octubre, su esposo Jeff y demás familiares decidieron darle 11 días más a ver si ocurría un milagro, como finalmente sucedió.

“Lisa estaba en coma, con los ojos fijos, pero Dios tenía otros planes”, escribió en Facebook el Memorial Satilla Health y explicó que en ese undécimo día, la mujer rompió los sedantes y comenzó a seguir a su esposo con los ojos y movió una mano.

Desde ese momento, la salud de Martin comenzó a mejorar y fue trasladada a otras 2 instituciones médicas donde recibió la mejor atención, hasta que, después de 59 días hospitalizada por la COVID-19, el 31 de diciembre le dieron de alta y pudo pasar Año Nuevo con su familia.

“No puedo entender todo lo que ha sucedido… Estoy en shock, pero entre todos los sentimientos abrumadores, siento que esto definitivamente es cosa de Dios”, dijo Lisa a la revista People.

“Yo llegué a un punto donde sentí que nadie se preocupaba por mí. Yo no tenía muchos amigos, mis 4 hijos son adultos e independientes y mi marido trabaja todo el tiempo. Me sentía sola, pero esta experiencia me mostró lo amada que soy de verdad”, agregó la mujer en el mismo medio.

Jeff Martin, esposo de Lisa, reconoció a la revista que no estaba tomando en serio la COVID-19 hasta que su pareja se contagió y reconoció que fue él quien la infectó. “Traje el virus a casa del trabajo”, expresó a People.

El hombre de 52 años quiere que la historia de su esposa “anime y ayude” a otras personas que estén pasando por dificultades aparentemente insuperables similares a las de Lisa.

Vi morir a cuatro personas mientras mi esposa luchaba… Sé que los médicos pueden tratar a los pacientes médicamente, pero la curación viene de Dios. Y yo simplemente… Estoy agradecido de que ella sobreviviera, pero también estoy muy consciente del dolor de ver a otros que perdieron a sus familiares por esta”, finalizó en la misma revista.