De acuerdo con el portal ElSalvador.com, Mejía  fue capturado el pasado 28 de abril en el municipio de Santiago Nonualco, en El Salvador, junto a otras 10 personas, luego de que la fiscalía lo acusara del asesinato del soldado Jhonis Alexánder Delgado Canales, de 20 años, ocurrido el 26 de abril de 2019.

El pasado 6 de mayo, la familia de Luis Iván quedó en ‘shock’ cuando les informaron que había muerto, pues sabían que él gozaba de buena salud y no tenía ninguna enfermedad, indica el mismo medio.

“Nos dijeron que había muerto de coronavirus y que no lo veláramos ni abriéramos la caja, pero en el papel que nos dieron decía otra cosa; además, si hubiera muerto de ese coronavirus ni nos lo hubieran entregado, sino que de una del hospital lo hubieran llevado a enterrar”, dijo al mismo portal Adela Mejía, madre del hombre muerto.

Cuando un familiar se enteró, el pasado miércoles, que a Luis Iván Mejía lo estaban trasladando al hospital Santa Teresa, su hermana y una prima salieron corriendo para allá, pero cuando llegaron les dijeron que había muerto y tanto los médicos como los policías no les dejaron ver el cuerpo, detalla ElSavaldor.com.

A pesar de que los médicos les dijo a los familiares de Mejía que no lo velaran y que lo enterraran rápido porque había muerte por COVID-19, muchos dudaron de esa versión y abrieron el ataúd antes de sepultarlo.

Para gran sorpresa, el cadáver del salvadoreño estaba esposado y con golpes. Toda la cara la tenía ensangrentada y estaba envuelto en una sábana blanca. También se percataron de que tenían los dientes “saltados”, a pesar de que siempre tuvo buena dentadura, detalla el portal.

Aunque no revisar más a detalle el cuerpo, le tomaron fotos a su cara y a las esposas, para hacer la denuncia y pedir una investigación que aclare los hechos.

Por su parte, la policía de El Salvador respondió que, supuestamente, un día antes de la muertes, Luis Iván Mejía presentó fiebre, dolor en el cuerpo y vómitos con sangre, por lo que fue traslado al hospital, donde posteriormente falleció, agrega ElSalvador.com.

Sobre las esposas, el comisionado Óscar Aguilar, jefe policial del departamento de La Paz, dijo que los oficiales no quisieron quitárselas por un tema de “sanidad”, finaliza ese medio.