Aunque en un principio le restó importancia a la pandemia, Johnson enfatizó que estas nuevas medidas decretadas por su Gobierno tienen como principal objetivo detener el repunte de contagios en el Reino Unido.

“Nunca en nuestra historia, nuestro destino y salud colectiva han dependido tanto de nuestro comportamiento individual. A menos de que actuemos responsablemente, debemos asumir que las restricciones que he anunciado estarán en vigor quizás por seis meses”, afirmó en rueda de prensa.

Toque de queda para bares y restaurantes, uso obligatorio de tapabocas y restricciones al deporte son algunas de las medidas del gobierno británico, para combatir la segunda ola de la emergencia sanitaria del coronavirus.

Para el cumplimiento de estas implementaciones, el gobierno inglés contará con el apoyo de las fuerzas armadas para reforzar el trabajo de la policía cuando se estime necesario, ya que el seguimiento a las restricciones ha sido bastante relajado en ocasiones.

Estas nuevas medidas son ahora “necesarias pero no eran inevitables”, fustigó en la Cámara de los Comunes el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, quien le reprochó a Boris Johnson no haber desarrollado un sistema eficaz de testeo y rastreo.

En el Reino Unido, según el último balance sanitario publicado, se registraron 5.000 nuevos contagios de COVID-19 en las últimas 24 horas, para un total de 406.054 casos desde que inicio la pandemia.