Laura alcanzó este jueves las costas de Luisiana, al sur de Estados Unidos, convertido en un huracán de categoría 4 “extremadamente peligroso”, lo que ha obligado a evacuar a centenares de miles de personas de este estado y del vecino Texas, ante la amenaza de crecidas “catastróficas”, dijo el Centro Nacional de Huracanes.

Sumadas a la marea alta y los vientos sostenidos de unos 240 kilómetros por hora, las marejadas podrían penetrar unos 50 kilómetros tierra adentro, podrían causar una crecida de las aguas de entre 4,5 y 6 metros por encima del nivel normal.

Si Laura mantiene esta fuerza en tierra, se convertiría en uno de los 13 huracanes más fuertes registrados en Estados Unidos, aunque el NHC dijo que “se espera un debilitamiento rápido” tras su entrada en tierra.

El estado de Luisiana alberga grandes centros de refinado de petróleo. Más de 100 plataformas petrolíferas en el golfo de México fueron evacuadas como medida de precaución. Los habitantes de la zona abandonaron el lugar en autobuses tras recibir una orden de evacuación obligatoria por el riesgo de inundaciones. Sin embargo, las maniobras de seguridad se enfrentan también al reto de no convertir los refugios en focos de contagio del coronavirus.

En Nueva Orleans, devastada en 2005 por el huracán Katrina, de categoría 5, el histórico Barrio Francés se vació de turistas, se apilaron sacos de arena frente a puertas y ventanas, y se protegieron los edificios de arquitectura colonial con chapas de madera.

Medios como el Wall Street Journal afirman que Laura ya es más poderoso que Katrina. Imágenes satelitales muestran que ambos huracanes resultan bastante parecidos:

Laura pasó el lunes como tormenta tropical por Cuba, provocando intensas lluvias, fuertes marejadas y algunos daños, tras atravesar la isla La Española, que comparten Haití y República Dominicana, donde dejó una estela de 25 muertos.

Se prevé que esta temporada de tormentas del Atlántico, que se extiende hasta noviembre, sea una de las más duras. El NHC pronostica hasta 25 temporales y Laura es el duodécimo hasta ahora, mientras que Marco, que llegó a tener fuerza de huracán, se disipó el martes frente a la costa de Luisiana antes de tocar tierra.