El de 60 años, según la policía de Grecia, citada por la agencia EFE, no soportó el ruido que hacía el ventilador que mantenía con vida al otro paciente con COVID-19, y lo desconectó.

El personal de salud del hospital de Grecia encontró al hombre de 76 años muerto, e inmediatamente reportó a las autoridades locales por los signos que había de sabotaje en los cables del respirador. 

Fue entonces cuando la policía llegó al lugar y encontró las huellas dactilares del compañero del fallecido en las máquinas, por lo que lo detuvo.

La hipótesis es que el ruido producido por las máquinas irritó al hombre de 60 años (un albanés) y lo llevó a desconectarlas y, con ello, matar al paciente de 76, que estaba mucho más grave.

El detenido, de acuerdo con medios locales, citados por la agencia, además tiene antecedentes penales por agresiones físicas y un caso de acoso sexual a menores en 2019, en el que estuvo involucrado.