Rose tenía 13 años cuando empezó a tener relaciones sexuales con un hombre dos veces mayor que ella, una relación que sería considerada abuso sexual contra menor en la mayoría de los países, pero no en Filipinas. Aunque esto cambiaría pronto.

Las organizaciones de protección de la infancia llevan décadas luchando para aumentar la mayoría de edad sexual inscrita en el código penal desde 1930, pero una cultura machista y patriarcal fuertemente arraigada ha resistido ferozmente a los cambios en el archipiélago donde el aborto y el divorcio siguen siendo ilegales.

Sin embargo las cosas deberían cambiar ya que el Senado tiene previsto votar en los próximos meses una ley para aumentar a los 16 años la mayoría de edad sexual y establecer penas que van hasta la cadena perpetua. Un cambio que ayudará a proteger a los jóvenes del archipiélago convertido en paraíso para los pederastas en línea, y donde se producen 500 embarazos diarios de adolescentes.

“La victoria de la infancia filipina”, se congratulaba recientemente Patrizia Benvenuti, responsable de la división de protección de la infancia de Unicef en Filipinas. “Fijar a los 12 años la mayoría sexual es una contradicción con los estudios científicos sobre el desarrollo del cerebro”, sostiene.

Rose quedó embarazada a los 14 años. Hoy sabe que era demasiado joven para tener relaciones sexuales y para asumir las exigencias de la maternidad. “Era una niña, no sabía nada de sexo”, dice a la AFP la adolescente, hoy de 16 años, en una clínica administrada por el Centro Likhaan para la salud de las madres en Navotas, uno de los barrios más pobres de Manila. “Le decía que pusiera un preservativo, pero se lo quitaba. No quería usarlo“, añade la joven, que prefiere no revelar su verdadero nombre.

Hasta los 12 años, Rose pensaba que con un simple beso se podía quedar embarazada, y cuenta que había bebido mucho la primera vez que se acostó con un hombre de 29 que había encontrado en Facebook. “Estaba demasiado borracha para saber lo que hacía”, asegura. “Me desperté impactada al descubrir sangre en mi ropa interior. Me dolía mucho”.

En Filipinas se produce una violación cada hora, asegura la senadora Risa Hontiveros en un documento en el Senado. Siete de cada 10 víctimas son menores, y la gran mayoría niñas. Una investigación nacional en 2015 mostró que el 20 % de los jóvenes entre 13-17 años habían sido víctimas de abuso sexual, y el 4% habían sufrido violaciones, según Unicef.

Los procesos judiciales en casos que implican a mayores de 12 años son complicados ya que se suele invocar la excusa del consentimiento, dice Rowena Legaspi, directora general de la ONG Children’s Legal Rights and Development Center. “Imagine una niña de 12 años. Es una menor”, dice a la AFP. “¿Cómo podría haber consentido?

Aumentar la edad de mayoría sexual también debería complicar la vida a los depredadores sexuales, según algunas asociaciones que abogan por una mayor información para la juventud. También hay que cambiar la mentalidad sexista de muchos magistrados que suelen culpabilizar a las víctimas, según Legaspi, que recuerda que no hay prisa para celebrar las audiencias por violación.

Madres jóvenes y sus parejas temen las consecuencias de aumentar la mayoría de edad sexual

Pero ya hay quienes están preocupados por los efectos que puede conllevar el aumento de la edad de mayoría sexual. Donna Valdez, 15 años, dice que las parejas deberían poder decidir si están preparadas para tener relaciones sexuales. Tenía 13 años cuando encontró en Facebook a su novio que tiene diez años más.

Después de dos meses de intercambios en línea, se acostaron y rápidamente quedó embarazada. Ahora están viviendo juntos y según la nueva ley su novio podría ser acusado de abuso sexual a menor. Ella asegura que no lamenta en absoluto haberse convertido en madre tan joven: “Somos felices de haber sido bendecidos con la llegada de un hijo”, explica, mientras su bebé de 10 meses se agita sobre sus rodillas. No obstante, reconoce que echa un poco de menos su vida de antes: “A veces me gustaría salir con mis amigos y divertirme”.