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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 2, 2026 - 10:51 am
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Un espectacular atraco al estilo cinematográfico sacudió recientemente la ciudad de Gelsenkirchen, en el oeste de Alemania, cuando un grupo de ladrones extrajo efectivo y objetos valorados en aproximadamente 30 millones de euros (unos 35 millones de dólares), según reportó la Agencia France Presse (AFP). Los saqueadores, actuando con precisión y una planeación meticulosa, lograron abrir más de 3.000 cajas de seguridad que resguardaban dinero, oro y joyas. Ninguno de los implicados ha sido capturado hasta el momento, incrementando la incertidumbre y el impacto del hecho.

El método empleado para perpetrar el robo desconcertó a las autoridades alemanas. Los asaltantes utilizaron un gran taladro para perforar un acceso hacia la sala de cajas fuertes del banco. La policía local comparó la operación con las escenas de la película "Ocean’s Eleven", destacando el profesionalismo y la organización de los delincuentes. Los investigadores calculan que los daños superan los 30 millones de euros, considerando el promedio asegurado por cada caja. Al día siguiente, la sucursal bancaria permaneció cerrada por seguridad, lo que provocó la aglomeración y las protestas de clientes preocupados que, incluso, intentaron irrumpir en el edificio; la situación fue controlada posteriormente por las autoridades.

Los asaltantes aprovecharon la tranquilidad del período navideño, momento en el cual el banco se encontraba cerrado. Los primeros indicios del crimen surgieron cuando se observó a hombres cargando bolsas grandes durante la madrugada en un estacionamiento cercano, y posteriormente, un Audi negro con placas robadas fue captado saliendo del lugar. Finalmente, el descubrimiento oficial se produjo gracias a una alerta de incendio activada el lunes 29 de diciembre de 2025, lo que llevó a la intervención de los bomberos.

Este elaborado robo en Alemania ha sido rápidamente relacionado por diversos medios, entre ellos Noticias Caracol, con el célebre "robo del siglo" sucedido en Valledupar, Colombia, en 1994. En ambos casos, la sofisticación y el sigilo han sorprendido no solo a las autoridades, sino también a la opinión pública. En el caso colombiano, una banda de 14 integrantes logró sustraer 24.000 millones de pesos de la sucursal del Banco de la República. La operación fue posible gracias a la colaboración de empleados internos, el uso de maquinaria especializada y semanas de minuciosa planeación, facilitando el ingreso y la extracción de billetes sin levantar sospechas durante más de 22 horas.

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A diferencia del robo alemán, donde los responsables aún permanecen en fuga, en Valledupar la justicia logró identificar y procesar tanto a actores intelectuales como materiales, aunque algunos protagonistas terminaron fallecidos o destinaron su botín a lujos y negocios dudosos. El caso también marcó un precedente en la identificación de "chivos expiatorios", como el gerente Marco Emilio Zavala, quien resultó encarcelado injustamente hasta que se reconoció su inocencia.

Ambos atracos han dejado una huella profunda en las instituciones financieras y en la sociedad, evidenciando la vulnerabilidad de los sistemas de seguridad aún ante la tecnología más avanzada, e impulsando nuevas estrategias de protección frente a la delincuencia organizada.

¿Cómo afecta psicológicamente a las víctimas un robo bancario de grandes dimensiones?

Más allá de la pérdida material, los atracos bancarios generan una elevada ansiedad y sensación de inseguridad tanto en los clientes como en los empleados. Quienes tenían pertenencias en las cajas fuertes de Gelsenkirchen, según lo descrito por Noticias Caracol y AFP, experimentaron fuertes episodios de rabia, desconfianza y conmoción, llegando incluso a protestar enérgicamente frente a las instalaciones del banco. Estas reacciones reflejan la profundidad del impacto emocional y la dificultad para recuperar la tranquilidad posterior a un evento de tal magnitud.

En contextos similares, como el ocurrido en Colombia en 1994, la histeria colectiva relatada en fuentes investigativas se tradujo en temor al uso de billetes robados y un clima social enrarecido, donde la confianza en las instituciones quedó seriamente afectada. La dimensión psicológica de estos robos suele perdurar más allá de la noticia, marcando a las víctimas y obligando a las entidades financieras a replantear sus protocolos de atención y seguridad para restablecer la credibilidad.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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