Van Hook, de 58 años, se disculpó y sollozó antes de recibir la inyección letal en la prisión de Lucasville, según los medios que testificaron la ejecución.

Había sido sentenciado a muerte por apuñalar fatalmente y mutilar a un hombre que conoció en 1985 en un bar de Cincinnati.

Los abogados de Van Hook habían utilizado, sin éxito, una línea de defensa extremadamente controvertida destinada a mitigar el castigo a la violencia cometida por un hombre bajo el pretexto de su repulsión por los actos homosexuales.

Este argumento permitió en Estados Unidos aminorar sentencias de asesinos que han alegado que actuaron cuando entraron en un estado de pánico causado por el avance de una persona del mismo sexo.

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El concepto de “pánico homosexual” está de todas formas exento de los códigos penales de Estados Unidos y es muy combatido por las organizaciones de psiquiatras o abogados.

Algunos estados de Estados Unidos adoptaron una legislación que expresamente prohíbe esta línea de defensa.

Van Hook, fue declarado muerto a las 10:44 hora local (9:00 de la mañana hora colombiana) tras recibir una inyección letal en el Centro Correccional del Sur de Ohio (Lucasville), según notificó el Departamento Correccional y de Rehabilitación del estado.

Van Hook era “un hombre que manipuló cínicamente a homosexuales durante años. Se hacía pasar por gay; frecuentaba bares gais y se aprovechaba de víctimas vulnerables que eran gais”, de acuerdo con la descripción de los fiscales del condado de Hamilton.

El 18 de febrero de 1985, con su modus operandi habitual, Van Hook acudió a un bar de ambiente del centro de Cincinnati (Ohio), entabló contacto con su potencial víctima —David Self— y pasadas unas dos horas se fueron al apartamento de Self. Ambos tenían 25 años.

Según los investigadores, en el apartamento Van Hook estranguló a Self hasta dejarlo inconsciente y lo apuñaló varias veces con un cuchillo de cocina. Después le rasgó el estómago y escondió el cuchillo en su interior.

Van Hook robó entonces algunas de las pertenencias de Self, como algunos collares y una chaqueta de cuero; las autoridades lo detuvieron semanas después en Florida.

La ejecución de este miércoles la presenciaron como testigos en la prisión de Lucasville un hermano y una hermana de Self, así como un tío de Van Hook.

La noche de la víspera, el estado de Ohio le sirvió a Van Hook una última cena a su antojo, que consistió en tres hamburguesas con queso, patatas fritas; para beber, un jugo de toronja y un batido de vainilla; y de postre, un pastel de queso con fresas y crema.

La de Van Hook fue la primera ejecución del año en el estado de Ohio y la decimocuarta en Estados Unidos.

Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte en 1976, Estados Unidos ha ejecutado a 1.479 presos; Ohio, 56 de ellos.

Ohio tiene programadas otras 25 ejecuciones hasta 2023 (más que ningún otro estado) que se acumularon tras la inyección letal defectuosa que administró a un preso en 2014 y que puso en jaque la pena de muerte en todo el país.

La próxima, el 13 de septiembre, será la de Cleveland Jackson, un afroamericano de 40 años condenado a muerte por asesinar en 2002 a una niña de tres años y a una joven de 17.