En las pasadas elecciones, en 2016, el mandatario se aseguró la victoria luego de ganar en Florida, Pensilvania, Michigan, Carolina del Norte, Wisconsin y Arizona, cuatro de los cuales habían votado por Barack Obama en 2012.
Aunque Joe Biden lidera las encuestas nacionales con 3,2 puntos de ventaja en promedio, el candidato demócrata y Donald Trump continúan empatados técnicamente en Florida, estado fundamental para las aspiraciones de reelección del líder republicano.
Los sondeos, además, muestran que la enorme población latina que vive en esa región respalda menos a los demócratas que en 2016, mientras que las personas mayores se alejan de Trump debido a su manejo de la pandemia del coronavirus.
De acuerdo con la mayoría de los expertos, el presidente estadounidense tendría que abandonar prácticamente la Casa Blanca si llega a perder en Florida. Además, si los otros 44 estados de EE. UU. votan como lo hicieron hace cuatro años, Biden podría imponerse solamente con ganar en esa región y Pensilvania.
Trump y Biden cierran sus campañas en Pensilvania
Ambos candidatos han recorrido incansablemente cada rincón de ese estado, en el que Trump ganó en 2016 por apenas 44.000 votos (menos del 1 %), y donde ahora Biden aparece como ganador por 4 puntos porcentuales, según los últimos sondeos.
En vez de viajar a otros estados clave, como Michigan o Wisconsin, el candidato demócrata pasó el domingo haciendo campaña en Pensilvania. Igualmente, este lunes, tras una breve parada en Ohio, regresó a esa región para tres mítines, incluido un ‘drive-in’ en Pittsburgh con la cantante Lady Gaga.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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