El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
La Real Academia Española (RAE) enfrenta actualmente un periodo de marcada tensión institucional, reflejado en desacuerdos de carácter público, recriminaciones a nivel interno y un debate continuo acerca del rumbo de su política lingüística. El acontecimiento más reciente que encendió esta controversia fue la publicación de una columna firmada por Arturo Pérez‑Reverte en el diario El Mundo. En su escrito, el escritor y académico expresó fuertes críticas hacia el papel desempeñado por la RAE en la defensa del idioma español, reavivando así un conflicto con antecedentes cercanos, especialmente el enfrentamiento sostenido el año pasado con el Instituto Cervantes.
La raíz del anterior enfrentamiento estuvo vinculada a divergencias en torno a la organización y ubicación del próximo Congreso Internacional de la Lengua Española, previsto para 2028. Tanto la RAE como el Instituto Cervantes sostuvieron posiciones discordantes respecto al proceso de designación de la sede, lo que resultó en declaraciones públicas y un clima de malestar institucional. Durante ese episodio, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, no solo hizo pública su desaprobación por la gestión de la discusión, sino que también se refirió a la trayectoria profesional de Santiago Muñoz Machado, presidente de la RAE desde 2018. Ante estas críticas, la RAE enfatizó su autonomía y reivindicó su rol histórico en la coordinación de este tipo de eventos. Según la agencia EFE, todo este cruce de opiniones deterioró la imagen de unidad que suele proyectarse en la defensa global del español.
La reciente intervención de Pérez‑Reverte adquiere particular relevancia en este contexto. Su texto crítico, dirigido contra el modelo normativo y la orientación contemporánea de la RAE, desencadenó una amplia repercusión mediática e interna. Informes de El País subrayan que el artículo fue percibido como uno de los reproches más contundentes dirigidos a la dirección de la Academia en los últimos tiempos. Dentro de la institución, interpretaron que Pérez‑Reverte la acusaba de ceder ante presiones externas y de modificar el equilibrio histórico entre filólogos y escritores en los procesos de decisión.
El País profundizó, además, en que el conflicto entre la RAE y el Instituto Cervantes no constituye un fenómeno reciente. El desencuentro del año pasado expuso profundas diferencias relativas a competencias, visibilidad pública y liderazgo en la gestión internacional de la lengua española. El diario reconstruyó el cruce de declaraciones entre García Montero y Muñoz Machado como reflejo de dos concepciones sobre quién debe liderar la proyección internacional del idioma y cómo corresponde hacerlo.
En este marco, la figura de Pérez‑Reverte se torna especialmente significativa. Más allá de su consagrada trayectoria literaria, su condición de miembro de la Academia y su papel en el debate público contribuyeron a amplificar la resonancia del desacuerdo. Tanto el episodio del año anterior con el Instituto Cervantes como la controversia actual propiciada por la columna en El Mundo evidencian una cadena de cuestionamientos —internos y externos— que la RAE enfrenta en relación con su función de defensa y regulación del español, así como con el vínculo que mantiene con otras instituciones culturales estatales.
En consecuencia, la RAE se encuentra bajo un escrutinio inusual, enfrentando debates relativos a la autoridad lingüística, la administración institucional y la representación cultural. A la fecha, no existe un mecanismo formalmente anunciado para resolver este conflicto, por lo que la polémica continúa abierta. Entretanto, la institución desarrolla sus tareas diarias bajo la atenta mirada de los medios y de una comunidad hispanohablante cada vez más involucrada. El tiempo permitirá determinar si tales tensiones desembocarán en cambios internos sustanciales o si simplemente se incorporarán al historial de la Academia.
¿En qué consiste la autonomía institucional de la RAE y por qué es motivo de controversia?
El concepto de autonomía institucional hace referencia a la capacidad de una organización, en este caso la Real Academia Española, para tomar decisiones y gestionar sus funciones sin intervenciones externas que puedan afectar su independencia. Según lo relatado por EFE, la RAE ha defendido históricamente dicha autonomía, particularmente en lo concerniente a la coordinación de eventos internacionales y la administración de su política lingüística. Esta independencia es considerada un pilar fundacional para garantizar la objetividad y el carácter técnico de sus resoluciones.
No obstante, este mismo principio de autonomía ha sido objeto de controversia cuando otras instituciones, como el Instituto Cervantes, discrepan sobre competencias o procesos organizativos, tal como se evidenció en el debate por la sede del Congreso Internacional de la Lengua Española. El conflicto pone en primer plano la tensión entre la necesidad de cooperación y el respeto a los límites institucionales, alimentando el actual debate sobre el liderazgo en la promoción del idioma español.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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