El cierre masivo de fronteras ha provocado la crisis de los pequeños traficantes, y puede conducir a “efectos sanitarios negativos” para los adictos, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), a través de un informa publicado este jueves.

“El narcotráfico por vía aérea puede verse completamente perturbado por las restricciones impuestas al tráfico aéreo”, estima la UNODC, que ha detectado “signos de aumento de las rutas marítimas”, en particular en el caso de la cocaína proveniente de América Latina en dirección a Europa.

Tanto en Europa como en el sudeste asiático o en Norteamérica, las autoridades han detectado una caída de la oferta de heroína, lo que puede a su vez llevar a un aumento de contagios de enfermedades a causa de la tendencia de los adictos a compartir agujas hipodérmicas.

Además, los precios de los productos sustitutivos han subido, por lo que los adictos pueden verse obligados a comprar “sustancias nocivas producidas localmente”.

Las dificultades económicas pueden conllevar un cambio “a peor” en los hábitos de consumo, y al mismo tiempo, la crisis sanitaria llevará previsiblemente a un recorte de los presupuestos para luchar contra el consumo de estupefacientes.

La UNODC, con sede en Viena, constató que la producción de cocaína parece haberse reducido en Colombia por falta de carburante, mientras que Bolivia son en cambio las autoridades las que están sufriendo de la inestabilidad reinante para controlar el cultivo de la hoja de coca.

Afganistán, donde se cultiva el 90% de las plantas adormideras para producir heroína, ha cerrado sus fronteras con Irán y Pakistán y limitado la circulación en el interior del país, lo que puede tener consecuencias sobre la cosecha, que tiene lugar entre marzo y junio.

El confinamiento ha llevado paralelamente a un aumento de la demanda de cannabis, lo que puede provocar una “intensificación de las actividades de tráfico entre el norte de África y Europa”.

La UNODC también destaca cómo en algunos países, los narcotraficantes han respondido a la crisis económica y social suministrando bienes y servicios, “en particular a las personas vulnerables”, lo que contribuye a “cambiar su imagen” en la sociedad.

A largo plazo, las consecuencias económicas de la pandemia “pueden llevar a la transformación duradera y profunda de los mercados de la droga”, concluye la agencia de la ONU.