Gao Fu, director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, afirmó este sábado que la eficacia de las vacunas desarrolladas en esa nación contra el coronavirus no es tan alta, informó The Washington Post.

“Estamos considerando formalmente varias opciones para resolver el problema de que la efectividad de los medicamentos existentes no es alta”, manifestó el funcionario en una conferencia de prensa en Chengdu.

Gao puntualizó que están estudiando la posibilidad de mezclar los tratamientos para potenciar su efectividad. Igualmente, indicó que también están analizando aumentar las dosis, agregó el impreso.

El funcionario, igualmente, señaló en una entrevista con el diario estatal Global Times que muchas personas malinterpretaron sus palabras como una admisión de que las vacunas chinas son poco eficaces.

“Las tasas de protección de todas las vacunas del mundo a veces son bajas. La mejora de su efectividad es una cuestión que los científicos de todo el mundo tienen que plantearse”, apuntó Gao en el rotativo.

China ha aprobado hasta el momento cuatro vacunas contra el COVID-19, dos desarrolladas por la farmacéutica Sinopharm, una por CanSino y otra por Sinovac, esta última se ha administrado masivamente en Colombia.

De acuerdo con los resultados de los últimos ensayos clínicos, el tratamiento de Sinovac mostró una efectividad del 65,3 % en Indonesia, mientras que en Brasil registró una eficacia aproximada del 50,4 %.

“Los niveles de anticuerpos generados por nuestras vacunas son más bajos que las del ARN mensajero (tecnología usada por las vacunas de Pfizer y Moderna), y los datos de eficacia también son más bajos”, precisó Tao Lina en declaraciones recogidas por el diario estadounidense.

Gao puntualizó que están estudiando la posibilidad de mezclar los tratamientos para potenciar su efectividad. Igualmente, indicó que también están analizando aumentar las dosis, agregó el impreso.

Este domingo, por otro lado, llegará a Bogotá un cargamento con 180.000 vacunas chinas del laboratorio Sinovac. Las dosis vienen desde París (Francia) en un vuelo comercial de la aerolínea Air France.