Esta medida ‘silenció’ el monólogo que mantenían en el pleno los opositores a Nicolás Maduro.

Los diputados de la coalición oficialista Gran Polo Patriótico habían dejado de asistir a las sesiones en abril de 2017, luego de una sentencia del Supremo que le quitó las funciones legislativas al Parlamento, declarado en “desacato” desde 2016, apenas después de que la oposición se hiciera con el control del Legislativo.

Pero luego del lanzamiento de una nueva mesa de “diálogo nacional” entre el Gobierno de Maduro y partidos minoritarios de la oposición, el chavismo acordó volver a las sesiones como una medida que ayude a que el Parlamento “se reinstitucionalice y salga del desacato”.

El quórum se hizo con 100 diputados de la fracción de la opositora Unidad Democrática y 38 de la fracción del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados.

El primer choque de ideas llegó cuando los diputados oficialistas pidieron una investigación contra el jefe del Parlamento, Juan Guaidó -a quien más de 50 países reconocen como presidente encargado-, luego de la divulgación de varias imágenes del opositor junto a miembros de la banda criminal colombiana ‘Los Rastrojos’.

Sin embargo, la primera iniciativa de la llamada “bancada de la patria” se encontró con la negativa de la mayoría opositora y no trascendió.

El diputado Alfonso Marquina, que habló en nombre de la bancada opositora, indicó que no se negaban ‘a priori’ a la investigación e invitó al chavismo a consignar ante la Comisión de Política Interior los elementos que sostengan su acusación.

Uno de los coordinadores del oficialismo, el diputado Francisco Torrealba, lamentó la negativa a que se abriera una investigación y calificó las imágenes de Guaidó junto a criminales como “un hecho grave”.

La oposición respondió recordando que los diputados que aceptan otros cargos en la administración pública, como es el caso de Torrealba, que se integró a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente y ocupó el ministerio del Trabajo, pierden sus curules por disposición constitucional.

Pero además de llevar denuncias, el chavismo también llevó promesas a la Cámara.

Elegir a nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), una larga petición de la oposición, que considera que el ente está subordinado a los intereses de Nicolás Maduro, fue una de ellas.

Llamar a elecciones “limpias y transparentes”, como dijo Torrealba, fue otra promesa.

El propio Torrealba recordó que a finales de 2020 deben ser convocados los comicios para renovar el Parlamento, la única elección pendiente en el horizonte para los venezolanos, y que podrían realizarse con un nuevo órgano electoral si la oposición “quiere”.