Por eso, la revista GQ hizo un video en el que muestra paso a paso cómo debe cambiar su aspecto para lucir presidenciable, aunque aclara que lo que sí no se puede cambiar es su misoginia, racismo, homofobia, islamofobia, corrupción, mentiras, malos trinos y aislacionismo.
Veamos paso a paso lo que sugiere el portal:
En primer lugar describe los problemas que tiene en su apariencia y vestuario:
- Su cabello “ridículo”
- Vestidos holgados
- Corbatas gigantes
- Puños de la camisa desiguales
Para resolver el problema de los vestidos holgados (de los pantalones), aconseja que Trump se ponga pantalones más delgados y que ayuden a evitar las arrugas.

La revista también sugiere que se apunte la chaqueta con un solo botón (el de arriba) para subirla y que se vea más presentable. Además, dice que los puños de las mangas deben estar a la par y fijos.


Le pide que cambie esa monstruosidad de corbata que usa por una más delgada. Es más, GQ le aconseja que utilice un color café con vestido azul, que puede ser una combinación ganadora.


Además, le surgieren usar un pisa corbata que resalte, y un pañuelo para ubicar en la chaqueta (del mismo color de la corbata).

En cuanto al problemita del corte de pelo, el sitio le dice a Trump que hay muchos peluqueros buenos en el D.C. que le pueden arreglar ese “desastre”. Entre las opciones que le dan están:
Cabello muy corto

Muy liso

Demasiado liso

Y este es el elegido (o recomendado):

Finalmente, le aconsejan no usar más bronceador para que su rostro luzca mucho mejor.
Este es el video completo del cambio:
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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