Según la cadena Fox News, que cita a dos funcionarios del Gobierno estadounidense como fuentes, el buque navegaba a algo más de 110 kilómetros de la costa del estado de Delaware (noreste de EE.UU.) con rumbo hacia el norte a una velocidad de 10 nudos.

Esa localización significa que el navío se hallaba en aguas internacionales, precisaron las fuentes.

El barco en cuestión, el SSV-Viktor Leonov, cuya última incursión en aguas próximas a la costa estadounidense se remonta a abril de 2015, es capaz de interceptar comunicaciones o señales de los servicios de inteligencia, conocidas como SIGINT.

El buque ruso también puede medir la capacidad de los sonares de la Armada estadounidense y está equipado con misiles tierra-aire.

“No supone una gran preocupación, pero le estamos echando un ojo”, afirmó uno de los funcionarios.

El avance del navío tuvo lugar después de las pruebas de misiles recientes efectuadas por Irán y Corea del Norte, condenadas por el Gobierno de Trump.

En el pasado, buques espías de Rusia han merodeado en aguas próximas a la costa de la base de Kings Bay, en el estado sureño de Georgia, sede de los submarinos nucleares de Estados Unidos.

Con EFE

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.