Dos comités legislativos solicitaron en abril a los bancos Deutsche Bank y Capital One una serie de documentos financieros sobre el presidente Trump y su familia.
El exmagnate inmobiliario lucha en la justicia desde hace meses para evitar que sus finanzas salgan a luz, enfrentándose al Congreso y al fiscal de Manhattan que le exige que publique ocho años de declaraciones de impuestos.
Otras dos cortes de apelaciones consideraron que debía transmitir los documentos solicitados. La decisión final será adoptada por la Corte Suprema.
El martes, en un documento de 106 páginas, la corte de apelaciones neoyorquina que debía fallar sobre este tercer dossier estimó asimismo que los dos bancos tienen que obedecer los pedidos del Congreso, con un matiz: a raíz del volumen de los documentos solicitados, los jueces decidieron que el presidente podía “oponerse a la divulgación de documentos precisos” que contengan “informaciones personales sensibles”.
Sin embargo, precisaron que las excepciones deben ser marginales.
Si bien Trump sigue oponiéndose a los pedidos de sus documentos financieros, prometió a fines de noviembre que los publicaría antes de la elección presidencial de noviembre de 2020, en la que espera ser electo para un segundo mandato.
“Estoy limpio, y cuando publique mi declaración financiera en algún momento antes de la elección, solo mostrará una cosa, que soy mucho más rico de lo que la gente pensó. Y eso es una buena cosa. ¡Empleos, empleos, empleos!”, escribió Trump en Twitter el 21 de noviembre.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
LO ÚLTIMO