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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 9, 2026 - 5:16 am
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Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny y con 89 millones de oyentes mensuales en Spotify, fue el artista designado este año para animar los 13 minutos del descanso de la final entre los Halcones Marinos de Seattle (Seattle Seahawks), que se impusieron 29-13 a los New England Patriots.

Muchos esperaban un ataque virulento del artista contra la política antiinmigrantes de Donald Trump, encarnada —según sus críticos— en los abusos de los agentes del ICE, como ya ocurrió durante la entrega de los premios Grammy hace un par de días. Sin embargo, “el artista de origen puertorriqueño prefirió convertir la herencia hispanoamericana en protagonista del espectáculo”, informa nuestro corresponsal Nassim Molina, presente en la final.

Trump siguió el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, y reaccionó de inmediato en redes sociales, calificando la primera actuación del Super Bowl principalmente en español como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”. El mandatario escribió: “El espectáculo del descanso de la Super Bowl es absolutamente lamentable, ¡uno de los peores de todos los tiempos! Es absurdo, una afrenta a la grandeza de Estados Unidos, y no refleja en absoluto nuestros valores de éxito, creatividad y excelencia», escribió Donald Trump, quien también consideró que la coreografía de la artista era “repugnante, especialmente para los niños pequeños que ven el espectáculo desde todos los rincones de Estados Unidos y del mundo”.

Molina recuerda que en el estado de California viven casi 16 millones de latinos, una población superior a la de países como Cuba, República Dominicana, Honduras, Paraguay o Bolivia.

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Este año, la fiesta deportiva más anglosajona del mundo quedará en la memoria como el “Super Tazón” hispano, no solo por la presencia de seis jugadores con raíces latinoamericanas, sino también por el mensaje central del espectáculo de Bad Bunny. El Super Bowl se transformó una vez más en un escaparate cultural de alcance global gracias al show del medio tiempo.

Benito, con su español característico, realizó un recorrido histórico por costumbres y tradiciones latinas, presentó a deportistas y artistas como Ricky Martin —quien tuvo una breve participación—, además de Karol G y Pedro Pascal, detalla también Molina.

Bad Bunny abrió su actuación con su éxito Tití me preguntó y encendió al público con un popurrí de temas como Yo perreo sola y Voy a llevarte pa PR. El estadio Levi’s, con capacidad para unos 75.000 espectadores, cambió su grama por una escenografía que evocaba una plantación de caña, con carritos de comida, tienditas, una boda y una camioneta pick-up, al más puro estilo y sabor latinos.

Durante el espectáculo, Bad Bunny entregó uno de sus gramófonos a un niño que parecía representar a un joven Benito. En redes sociales, algunos lo relacionaron erróneamente con Liam Conejo Ramos, un menor de raíces ecuatorianas detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense. Una fuente de la NFL negó a la AFP que el joven fuera Conejo Ramos.

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