Tillerson, presidente de la petrolera Exxon Mobil designado para dirigir la diplomacia norteamericana por Donald Trump, “es una personalidad sólida (…). Los responsables rusos, y no solamente el presidente, tienen buenas relaciones laborales con él”, agregó el vocero ruso.

No obstante, esta cercanía conllevaría ciertos conflictos de interés. The New York Times advierte que Exxon Mobile tiene listos contratos petroleros por miles de millones de dólares para extracción de petróleo en Siberia que se pueden activar si Estados Unidos levanta las sanciones que el gobierno Obama le impuso a Rusia por su intervención en Ucrania.

Y el conflicto de interés estaría en que Tillerson pasaría de ser el presidente de la compañía petrolera a manejar las relaciones internacionales de Estados Unidos.

Tillerson tiene acciones en Exxon Mobil y ha trabajado allí durante 40 años, lo cual “lo hace muy difícil de desligarse de la compañía”, dice Tyson Slocum, director de programa de energía de la ONG Ciudadano Público, de Washington, citado por la agencia AFP.

El senador republicano por Arizona, John McCain, dijo, citado por el ‘Times’, que las conexiones con Putin son “motivo de preocupación” y prometió revisar el tema si Tillerman era elegido secretario de Estado, al tiempo que describió a Putin como ‘bully’, mafioso y asesino.

Otro diario que a través de sus artículos expresa su preocupación por este nombramiento el The Washington Post, que reporta que el ejecutivo de la Exxon Mobil carece de experiencia en gobierno y es cercano a líderes como el presidente ruso.

Con información de AFP

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.