Sin embargo, Europa fue el continente donde más calor hizo, con una temperatura de unos 2 ºC superior a lo habitual. En ese continente se batieron varios récords la semana pasada con una ola de calor potenciada por vientos procedentes del Sahara.

Las temperaturas superaron las habituales para este época del año en 10 ºC en Alemania, en el norte de España, en el norte de Italia y en Francia, donde se registró un récord absoluto de 45,9 °C el viernes pasado.

Combinando datos satelitales y registros históricos, Copernicus estimó que la temperatura del mes de junio en Europa fue 3 ºC superior a la media entre 1850 y 1900: “Nuestros datos muestran que las temperaturas en el sudoeste de Europa la semana pasada fueron anormalmente elevadas”, comentó el jefe del servicio Jean-Noël Thépaut. “Aunque es excepcional, es probable que experimentemos en el futuro este tipo de acontecimientos a causa del cambio climático”, agregó.

El equipo de Copernicus subrayó que es difícil atribuir este récord “directamente” al cambio climático por la multitud de variables que intervienen para lograr una conclusión así, pero un equipo de científicos concluyó el martes que lo que sucede es “al menos cinco veces más probable” que si la humanidad no hubiera alterado el clima.

Los investigadores del World Weather Attribution fueron más allá y consideraron que la probabilidad de estas olas de calor, o inclusive más calientes, era dos veces más elevada que si la humanidad no hubiera alterado el clima.

El equipo de esa institución tomó como referencia los tres días consecutivos más calientes de junio en Francia, los días 26, 27 y 28, con un promedio de 27,5°C (promedio de las temperaturas día y noche en todo el territorio continental francés) y los comparó con otros periodos similares del mismo mes desde 1901.

En junio las temperaturas más altas del periodo, también denominadas canículas, “aumentaron en 4°C grados con relación a hace 60 o 100 años”, indicó Geert Jan van Oldenborgh, del Royal Netherlands Meteorological Institute, que se mostró sorprendido por esos resultados.

Los cuatro últimos años han sido los más calientes registrados en el mundo, lo que muestra el calentamiento causado por las concentraciones récord de gas con efecto invernadero. El planeta ya ganó 1°C desde la era preindustrial, llevando a la multiplicación de acontecimientos meteorológicos extremos.

En 2015, los firmantes del acuerdo de París se comprometieron a limitar el calentamiento a un máximo de 2°C, pero sus promesas de reducción de gas con efecto invernadero hacen que la proyección ascienda a  3°C.