Hasta antes del inicio de este Mundial, en el universo futbolero había una máxima acuñada por el exdelantero inglés Gary Lineker y que, durante muchos años, no había faltado a la verdad:

“El fútbol es un juego simple: 22 hombres corren detrás de un balón durante 90 minutos y, al final, los alemanes siempre ganan”.

Sin embargo, la caída de Alemania en primera ronda, que causó un verdadero terremoto en el ‘deporte rey’, obligó al propio Lineker a replantear el sentido de su frase. La nueva versión, luego de que los germanos perdieron con Corea del Sur, fue esta:

“El fútbol es un juego sencillo en el que 22 hombres persiguen una pelota durante 90 minutos y que, al final, Alemania ya no siempre gana. La versión anterior está confinada a la historia”.

Y es que las estadísticas siempre estuvieron del lado de los teutones en parte gracias a sus 4 campeonatos mundiales. El más reciente de todos, el obtenido hace 4 años, en Brasil 2014, torneo en el que el equipo mostró su cara más efectiva y cabalgó a lo largo de los partidos, llevándose por delante hasta al dueño de casa, al que aplastó por 7-1 en semifinales.

La base de ese equipo repitió en Rusia. Nombres como Manuel Neuer, Toni Kroos, Mats Hummels y Thomas Müller hicieron parte de quienes querían lograr la hazaña del bicampeonato. Pero la ausencia de figuras claves como Philipp Lahm o Miroslav Klose, los líderes naturales de Alemania en 2014, terminó por pasar cuenta de cobro a una selección que en Rusia no logró despegar y se hundió más pronto de lo que todos esperaban.

El artículo continúa abajo

En primera ronda, una ordenada y efectiva selección de México recibió a los alemanes con un baldado de agua fría al derrotarla 1-0. En un torneo tan corto, caer en el primer partido ya empieza a complicar las aspiraciones de avanzar. Por eso, los alemanes estaban obligados a ganar ante Suecia. El triunfo lo obtuvieron a trompicones.

Y en la última fecha, para pasar a siguiente ronda y olvidar un comienzo difícil, tenían que hacer lo obvio: ganarle a la débil Corea del Sur, que había perdido sus 2 primeros partidos. Simultáneo a ese partido, Suecia vencía a México y dejaba a Alemania fuera del Mundial. Los campeones tenían que reaccionar y hacer un gol para salvarse.

Pero los germanos no respondieron y su tumba empezaba a tomar forma: su casta de campeón, de potencia futbolística, quedó olvidada en Berlín, y cuando se jugaban el todo por el todo, los coreanos aprovecharon que su desconocido rival estaba totalmente descompuesto y le anotaron 2 goles que significaron su eliminación.

La selección que nunca había salido de un Mundial en una fase de grupos se despedía de Rusia con un fracaso que nadie había imaginado un mes atrás. De paso, demostró que aquello del favoritismo de los equipos en esta época es bastante relativo y también que este es el Mundial en el que quedó claro que a veces las cosas más obvias terminar por no suceder jamás.