En un momento de la inauguración, apareció un avión en el escenario, el cual hacía referencia a Dumont, un inventor brasileño que inventó y voló el avión 14-Bis, un aeroplano con un motor de gasolina con el que recorrió 60 metros en el Campo de Bagatelle, en París, en octubre de 1906. Por eso, en su país se le considera la primera persona en la historia en volar.

Sin embargo, en Estados Unidos ese mismo honor se lo otorgan a los hermanos Wright, informa Diário de Noticias, de Portugal. No en vano, según BBC Brasil, los narradores de NBC, que transmitían para el país del norte, ironizaron cuando apareció el avión en el Maracaná.

Desde entonces, la red se empezó a llenar de comentarios a favor y en contra de ambas teorías. Incluso, la polémica llegó hasta el jugador de fútbol Trevor Spangenberg, quien en un arranque de nacionalismo afirmó que:

¿Así que en Brasil piensan que ellos inventaron el avión? Los hermanos Wright están mirando hacia acá en este momento y se están riendo”.

Por su parte, el periodista Alexander Wolff, de Sport Ilustrated, se mostró un poco más molesto por el homenaje:

Los brasileños no perderán ninguna oportunidad para defender que fue Santos Dumont, y no los hermanos Wright, el primero en volar. Aquí van otra vez”.

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En Brasil, por supuesto, no tardaron en sacar su ‘artillería’.

¿Quiénes son los hermanos Wright. Nunca había oído hablar de ellos hasta esta discusión”.

Me parece justa una tercera guerra mundial por la honra de Santos Dumont.

Vale la pena recordar que el portugués Mário Correia, autor del libro ‘Aviadores portugueses-1929-1934- La aventura de los pioneros’, afirma que el vuelo de los hermanos Wright fue catapultado, mientras que Santos Dumont logró, en el mencionado episodio de Paris, que un objeto más pesado que el aire pudiera volar, incluso teniendo motor.

Por supuesto, la polémica va a continuar por los siglos de los siglos, dado que, como recuerda BBC, no existe una versión definitiva y reconocida internacionalmente que indique la verdadera ‘paternidad’ de la aviación en el mundo. Así pues, tal vez en ningún momento, ni brasileños ni estadounidenses acepten las razones del contrario.