Petro indicó que ese año adicional serviría de preparación para reducir las cifras de deserción en las universidades del país. De igual forma, agregó que quitaría los exámenes de admisión que sirven como filtro para admitir estudiantes.

“Para poder hacer eso, que no haya exámenes de admisión, ¿qué significa? Que toda esa juventud que sale de su 11 o 12, porque yo creo que hay que poner el [grado] 12 para que sea ya universidad dentro del colegio, es clave, ya sean créditos de educación superior”, detalló Petro en diálogo con Tropicana.

El candidato de izquierda señaló que, al dar un año de universidad en los colegios, se estaría aprovechando la estructura ya existente de los colegios para no saturar las de las universidades.

“¿Entonces aquí qué es lo que toca si yo quiero que no haya exámenes de admisión? Generar más sedes y contratar más profesores. Eso vale billones. No habría problema si sacó 47,5 y era 48, porque no habría examen de admisión, habría entrada libre por derecho”, apuntó en esa emisora.

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En medio de su diálogo sobre las universidades, Petro dedicó elogios a la Universidad Minuto de Dios, en la cual tenía un cargo importante la hoy fórmula vicepresidencial de Rodolfo Hernández, Marelen Castillo.

“Universidad privada hay de dos clases: una universidad privada de élite, muy cara, y una universidad privada de garaje que engaña. Y unos buenos trabajos sociales de universidades privadas relativamente baratas, como el Minuto de Dios, que hace una labor que se extiende porque el Estado no cumple con su función social de hacer crecer la universidad pública”, añadió Petro en esa cadena radial.

Esta fue la entrevista de Petro con Tropicana:

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.