El Gobierno ha reiterado en numerosas ocasiones que tener a esta población en el territorio nacional con las condiciones básicas de salud y educación, entre otros, cuesta alrededor de 0.5 % del Producto Interno Bruto al año, unos 5 billones de pesos, precisó hace varios días el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Sin embargo, en vez de traer malas noticias, los migrantes le estarían aportando a la economía, impulsando la demanda, el crédito y el consumo de bienes y servicios, de acuerdo con Bloomberg.

“Si bien la población migrante es muy pobre, no se muere de hambre y consume. El consumo de los hogares es lo que explica el crecimiento de Colombia”, explicó Mario Castro, estratega de BBVA a la agencia.

El crecimiento de la economía en Latinoamérica este año podría ser del 0,2 %, mientras que solo Colombia podría registrar una cifra del del 3,4 %, ubicándose por encima de casi todos los países de la región, en línea con proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

“Colombia tiene la combinación inusual de un fuerte crecimiento y un mercado laboral débil, ya que muchos migrantes encuentran trabajo en el sector informal, dijo Paulo Mateus, economista de Goldman Sachs”, destacó el medio.

En el tercer trimestre de 2019 el PIB del país registró un crecimiento de 3,3 %, cifra que no se veía desde finales de 2015, sin embargo, el desempleo llegó a 10,2 % en septiembre. Más de 2’500.000 personas están desocupadas en la actualidad, señalan cifras del Dane.