La propia compañía reconoció que calcula que ese sería el monto de la sanción que le impondría la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC, en inglés) como resultado de la investigación que le sigue por sus problemas con la gestión de los datos de los usuarios.

Aunque la empresa sigue creciendo, y ganó 2.429 millones de dólares entre enero y marzo, esta cifra representa un 51 % menos que lo obtenido en el mismo período del año pasado. Esto porque la compañía ya ha “apartado” 3.000 millones anticipando la posible sanción.

“Estimamos que el rango de la pérdida en esta cuestión es de entre 3.000 y 5.000 millones”, indicó Facebook, pero aumentó la zozobra al aceptar que “la cuestión sigue sin resolverse, y no hay ninguna garantía en relación al calendario o a cuáles serán los términos de cualquier posible resultado“.

Si la compañía termina siendo multada con 5.000 millones de dólares (el peor escenario que contempla), sería la mayor sanción que la FTC ha impuesto jamás a una empresa tecnológica.

Durante el pasado año, la compañía ganó un 8 % de usuarios activos diarios en todo el mundo, hasta alcanzar los 1.560 millones, cifra que alcanza los 2.100 millones y los 2.700 millones respectivamente si se incluyen también las otras plataformas de su propiedad: Instagram, WhatsApp y Messenger.

La empresa sigue creciendo en ingresos y usuarios pese a ser objeto cada vez de mayor escrutinio y a recibir amenazas por parte de los reguladores. Las ventas aumentaron un 26 % y superaron las expectativas, y eso es lo que ha animado al mercado”, dijo a Efe el analista de Fort Pitt Capital Group Carter Henderson.

La compañía con sede en Menlo Park (California, EE. UU.) se ha visto salpicada durante los últimos meses por multitud de escándalos relativos a su gestión de la privacidad de los datos de los usuarios, que han empañado considerablemente su imagen pública y ahora se avecina una sanción multimillonaria.

La mayor polémica a la que tuvo que hacer frente sucedió en marzo del año pasado, cuando se desveló que la consultora británica Cambridge Analytica utilizó una aplicación para recopilar millones de datos de internautas de la plataforma sin su consentimiento y con fines políticos.