La seguridad de las tarjetas de crédito y los pagos digitales enfrentan el reto de reducir el fraude sin generar demasiadas barreras para los usuarios.
José Pablo Gil, Head of Client Success de Nuek para la región Andina, explicó a Pulzo que las entidades financieras deben encontrar un equilibrio entre el nivel de riesgo que están dispuestas a asumir y una experiencia de pago ágil.
El experto señala que cada canal tiene riesgos diferentes. Mientras los pagos físicos con tarjeta y las billeteras digitales como Apple Pay o Google Pay incorporan mecanismos de seguridad basados en tokens y criptografía, las compras por internet requieren herramientas adicionales.
Entre ellas están los códigos de seguridad dinámicos, que cambian en cada transacción, y sistemas como 3D Secure, que permiten autenticar al usuario y evaluar el nivel de riesgo.
También existen plataformas que monitorean permanentemente las transacciones para detectar comportamientos atípicos y bloquear operaciones sospechosas.
Sin embargo, Gil destaca que la seguridad no depende únicamente de bancos y redes de pago.
Los usuarios también son responsables y deben evitar compartir contraseñas, códigos de verificación o datos bancarios mediante llamadas, mensajes o correos sospechosos.
Finalmente, recomienda una regla básica: desconfiar y verificar. Ante cualquier solicitud de información, aconseja contactar directamente al banco mediante sus canales oficiales para confirmar si la comunicación es legítima y evitar convertirse en víctima de fraude.
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