La ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich, celebró el hecho, de acuerdo con el diario Clarín: “No tenemos fronteras contra los violentos; ellos no entran a los países que comparten nuestros valores contra la violencia en el fútbol“, escribió en su cuenta de Twitter.

Se trata de uno de los 128 barrabravas a los que la Dirección Nacional de Seguridad de Espectáculos Deportivos de Argentina extendió recientemente la prohibición de ingresar a los estadios de ese país por los próximos cuatro años. Esto por estar procesados en diferentes causas judiciales.

Las barrabravas son parte de una trama de poder en el fútbol de Argentina, en el que la violencia es tolerada por las hinchadas. Se habla de que en total serían unos 3.500 hinchas a los que se les restringe el ingreso a estadios. Di Zeo, particularmente, ya tenía en su contra un veto de 24 meses que se vencía este mes, por lo que la medida se le prolongó hasta 2023.

Y es que el hombre tiene un considerable prontuario sobre sus hombros. Se le ha señalado de manejar jugosos negocios que van desde la venta irregular de entradas hasta el control de los ‘trapitos’, los encargados de cuidar y cobrar por el estacionamiento alrededor de los estadios.

Maneja toda una legión de seguidores que lo protegen y constituyen una mafia que controla esos negocios y otros como el de la venta de paquetes turísticos para vivir la experiencia de entrar a ‘La 12’, la barra de Boca, agrega el diario La Tercera.

Cercano a los gobiernos Kirchneristas, Di Zeo pasó cinco años en prisión por una pelea y se le relacionó con el delito de homicidio agravado, añade el medio chileno. También fue procesado por brindarle protección a un prófugo de la justicia que había ido a ver un partido de Boca.

Aunque la prohibición no rige para los partidos que juegue Boca fuera de Argentina, Colombia le negó la entrada y España ya había hecho lo mismo para la final de la Copa Libertadores en Madrid, informó en su momento Página 12. Sin embargo, en esa oportunidad no alcanzó a embarcarse hacia Europa.

El juego al que venía Di Zeo enfrentará al subcampeón de América con el Deportes Tolima la noche de este miércoles en el estadio Manuel Murillo Toro, pero no podrá verlo en el estadio porque el Gobierno colombiano y el de su país le dan el trato de antihincha que es. Un modelo de delincuente encubierto del que deberían alejarse los fanáticos del fútbol colombiano.