Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 27, 2026 - 11:43 am
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Bogotá avanza en la transformación de uno de sus corredores viales más emblemáticos con el inicio de una obra que, a largo plazo, promete mejorar de manera significativa la movilidad en el nororiente de la ciudad. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) confirmó que a partir de febrero comenzarán los trabajos en el único segmento actualmente licitado del denominado corredor verde de la carrera séptima, el cual abarca desde la calle 99 hasta la 200. Esta intervención representa una apuesta estratégica para aliviar los habituales problemas de congestión y fortalecer el transporte público en una zona clave de la capital colombiana.

La ejecución de la obra se divide en tres grupos, según detalló el IDU. El primer contratista tendrá a su cargo la construcción entre las calles 99 y 127, con inicio previsto para la segunda mitad de febrero; el segundo grupo intervendrá desde la calle 127 a la 183 a partir de mediados de marzo; finalmente, el tercer grupo trabajará desde la calle 183 hasta la 200, tramo que incluirá también el patio-taller, y cuyo arranque está programado para mediados de junio.

Según proyecciones de la entidad distrital, esta infraestructura beneficiará de manera directa a más de 2 millones de habitantes. Uno de sus principales objetivos es disminuir de forma sustancial los tiempos de desplazamiento. Por ejemplo, se estima que los trayectos en transporte público pasarán de más de una hora a solo 25 minutos, mientras que los usuarios de bicicleta reducirán sus recorridos de 55 a 30 minutos.

Las autoridades prevén una duración de al menos tres años para la construcción; sin embargo, surgieron solicitudes de ampliar este plazo, especialmente por parte del grupo encargado del segundo tramo, que planteó la posibilidad de requerir dos años adicionales. El director del IDU, Orlando Molano, manifestó la intención de que los avances tecnológicos permitan mantener el plazo original y entregar la obra terminada en 2029. Además, señaló que se ha adquirido cerca del 90% de los predios necesarios.

El diseño del corredor sufrió algunos ajustes importantes, como la inclusión de dos nuevos puentes: uno en la calle 100 para conectar el sistema Transmilenio con la carrera séptima y la Avenida 68, y otro en la calle 127. En cuanto a la inversión, la obra demandará un monto superior a los 1,8 billones de pesos colombianos, incluyendo el costo de los predios. A lo largo de los 11,56 kilómetros de extensión, el proyecto contempla la construcción de cuatro carriles para tráfico mixto (dos por sentido), dos carriles exclusivos para Transmilenio, 14 estaciones del sistema de transporte masivo, así como una ciclorruta que recorrerá todo el costado occidental.

En materia ambiental, el proyecto abordará una de las deficiencias actuales de la carrera séptima, donde hoy no existen Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Estos sistemas, esenciales para mitigar inundaciones y mejorar la calidad del agua que llega al alcantarillado, estarán presentes al finalizar la obra, con cerca de 400 unidades nuevas y la siembra de 4.388 árboles principalmente nativos de los ecosistemas andinos.

Respecto al tramo entre la calle 24 y la 99, la administración de Carlos Fernando Galán decidió no intervenir por ahora esa franja, aunque 4,6 millones de personas transitan a diario por ella y afrontan una infraestructura deficiente y un servicio público ineficiente. La revocatoria de la licitación en agosto de 2024 respondió a la necesidad de coordinar con otras grandes obras en ejecución, como la Línea 1 del Metro y la Avenida 68, y la ausencia de un proceso de selección exitoso para esos tramos. Según el IDU, se están analizando los nuevos patrones de movilidad identificados en la Encuesta de Movilidad 2023 y los diseños existentes para determinar la mejor alternativa.

Este megaproyecto dará forma al futuro de la movilidad en Bogotá y plantea retos considerables en términos de ejecución y coordinación de obras, así como de adaptación a las necesidades cambiantes de los habitantes.

¿Qué son los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) y por qué son relevantes para la obra?

En el contexto de la carrera séptima de Bogotá, los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) representan una innovación crucial para la gestión ambiental de la vía. Actualmente, esta avenida carece de elementos capaces de controlar el exceso de agua durante lluvias intensas, situación que suele derivar en inundaciones y en un deterioro acelerado de la infraestructura.

Con la construcción del corredor verde, se proyecta la instalación de cerca de 400 SUDS, que permitirán no solo reducir el riesgo de inundaciones –como ocurre en sectores como la Autopista Norte– sino también mejorar la calidad de las aguas que se vierten en el sistema de alcantarillado. Estos sistemas contribuyen a la sostenibilidad del proyecto y a la incorporación de criterios ambientales en el desarrollo urbano de Bogotá.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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