La competencia se efectuará a como dé lugar entre el 13 de junio y el 10 de julio de 2021, expresó Belloso en declaraciones entregadas al diario Clarín el pasado 5 de mayo.

“Todo está organizado y se puede jugar porque no generamos problemas de ninguna índole. Creemos que es muy difícil que se suspenda, yo lo veo imposible. Después, no sé lo que pueda suceder en un país u otro”, manifestó el secretario.

Y sobre la violencia derivada del paro nacional y las posibles afectaciones a la Copa América, asignada en un principio de manera conjunta a Colombia y Argentina, señaló que estaba claro que si en los duelos de Libertadores jugados en Pereira y Barranquilla pasaba algo, la Copa se iría del país.

“En caso de haber tenido problemas en estos partidos, ya directamente se haría muy difícil jugar ahí la Copa América porque sería una mancha muy fuerte y un gran riesgo”, aseveró.

Y justamente, las contiendas Atlético Nacional-Nacional de Uruguay, en Pereira; Junior-River Plate y América-Atlético Mineiro, ambas en Barranquilla, se vieron perturbadas por distintos hechos.

En la capital risaraldense, el equipo ‘charrúa’ casi no sale de su hotel argumentando falta de garantías de seguridad por manifestantes que se aglomeraron al frente de su lugar de hospedaje, lo que retrasó la contienda una hora.

Entre tanto, en la ‘Arenosa’, hubo choques afuera del estadio entre la Policía y grupos de personas que protestaban por la celebración de los 2 encuentros, lo que ocasionó destrozos en los alrededores y reiteradas suspensiones porque el gas lacrimógeno afectó a los futbolistas.

Esto indica que todo ya estaba contemplado y que los duelos de Libertadores eran una prueba a la que se sometía Colombia ante la Conmebol.

“Esperamos que la Copa pueda traer algo de alegría y de unión al continente”, reflexionó el secretario.