Los europeos se fueron en ventaja producto de una jugada en la que varios jugadores colombianos se equivocaron, sobre todo el portero Kevin Mier. Los defensores centrales chocaron en el aire cuando querían despejar un balón, un atacante ucraniano aprovechó el borbollón y, para rematar, Mier abandonó su arco de manera infantil y le dejó el gol servido en bandeja de plata a Danylo Sikan, quien marcó el único gol del partido.

Colombia no reaccionó al gol en contra. En todo el primer tiempo el equipo dirigido por Arturo Reyes no fue capaz de generar peligro en el arco ucraniano. La escasez de fútbol de los juveniles colombianos fue bastante evidente.

Colombia solo remató al arco después de los 70 minutos, cuando ya tenía el agua al cuello. Reyes metió todos los delanteros que tenía en el banco de suplentes, pero eso no significó que su equipo atacara mejor. Al final, el combinado nacional tuvo dos aproximaciones de gol, pero el árbitro expulsó a Johan Carbonero al minuto 85 por una falta bastante dudosa y ahí se acabó la ilusión de los juveniles.

La Selección llegó al partido de este viernes con la ilusión de jugar por segunda vez en su historia una semifinal de un Mundial Sub-20. Sin embargo, aquella generación dorada del 2003 dirigida por Reinaldo Rueda conservó el privilegio de ser la única en jugar 7 partidos en un Mundial juvenil.