La recomendación la dio el doctor Fernando Serrano, experto en medicina sexual, quien dijo que es muy sencilla y nada arriesgada; sin embargo, se consiguen penetraciones muy profundas e intensas.

Para hacerla, el hombre deberá estar sentado con sus piernas estiradas y para mayor comodidad apoyando sus manos hacia los costados de su cuerpo o hacia atrás; en cuanto a ella, se sentará dándole la espalda y sobre el regazo de él mientras es penetrada.

Si la mujer quiere estar más cómoda, podrá dejar las piernas a la altura de la cadera de él e inclinarse hacia adelante, de este modo, se podrá apoyar en sus manos y tendrá mayor estabilidad.

Como indicó el especialista, la pose permite una penetración vaginal o anal, por lo tanto, también será útil en todo tipo de encuentros; él también tendrá la posibilidad de jugar con juguetes o sus manos en el acto.

En el caso de la relación heterosexual, mientras se penetra la vagina puede estimular el ano, o viceversa; además, la mujer también podrá ayudar a estimular su clítoris.

Si es un acto lésbico, puede jugar con su dedos para la penetración o un juguete, tendrán un gran acceso y visión. Si son hombres, la pose permite penetrar y masturbar el pene al mismo tiempo.

Aquí, la ilustración compartida por Serrano:

 

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