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Dentro de los muros de la cárcel La 40 de Pereira, un proyecto singular ha cobrado vida tras el impulso de la diseñadora de modas Sandra Idárraga. Según relata El Diario, esta iniciativa surgió con el objetivo de otorgar nuevas oportunidades a mujeres privadas de la libertad, ofreciéndoles herramientas para una reinserción social efectiva. Desde hace casi cuatro años, Idárraga imparte clases de tejido y costura a las internas, actividad que no solo les permite adquirir habilidades artesanales sino también reconstruir sus proyectos personales y fortalecer la autoestima.
La historia de este emprendimiento social comenzó a gestarse durante la pandemia, momento en el que la necesidad de ingreso y de sentido de comunidad se hizo aún más apremiante entre la población penitenciaria. Idárraga, respaldada por su experiencia en la industria textil, contempló la posibilidad de sembrar una semilla de esperanza dentro del entorno carcelario, convencida del valor reparador que pueden tener las prácticas manuales y el aprendizaje colectivo. De acuerdo con la propia diseñadora, el proyecto no solo consiste en enseñar una técnica sino en generar sentido de pertenencia y esperanza respecto al futuro.
El programa, que ha contado con gran aceptación por parte de las internas y el respaldo de la administración del penal, funciona a través de talleres semanales en los que se abordan distintas estrategias de tejido, así como prácticas de bordado avanzadas. Lo aprendido no queda solo dentro de las rejas: muchas de las piezas elaboradas durante los talleres son exhibidas y comercializadas en ferias locales, lo que permite a las participantes contribuir económicamente a sus familias y generar vínculos con el mundo exterior. Así lo destacó El Diario en su reciente reporte.
Más allá de las competencias técnicas adquiridas, el proyecto tiene una dimensión emocional significativa. Varias internas han expresado que tejer, en este contexto, se convierte en una forma de sobrellevar la ansiedad, la culpa y la soledad que implica la reclusión. Además, el hecho de reunirse en torno a un propósito común fortalece los lazos de cooperación y otorga otra perspectiva sobre el tiempo dentro de la cárcel.
Dentro del proceso, Sandra Idárraga también ha destacado que la iniciativa busca romper estigmas y demostrar que tras los muros existen historias de superación y talentos por descubrir. Si bien el camino para consolidar este tipo de proyectos no está libre de obstáculos, la transformadora experiencia de las participantes evidencia que la educación y el arte pueden abrir rutas de redención y dignidad en contextos adversos.
¿Cómo se seleccionan a las internas que participan en los talleres de tejido en la cárcel?
La selección de las internas para ingresar a los talleres de tejido y costura se ha convertido en un aspecto clave para asegurar el éxito del programa dentro de la cárcel La 40 de Pereira. De acuerdo con los datos presentados por El Diario, el proceso suele tomar en cuenta la voluntad de participación y el compromiso que cada mujer demuestra con su proceso de reintegración y aprendizaje. Además, la administración del penal y la lideresa del proyecto consideran factores como la conducta, la disponibilidad de tiempo y la disposición para aprender en un ambiente colaborativo. Esta selección permite conformar grupos cohesionados, donde la solidaridad y el respeto mutuo son fundamentales.
El interés creciente por hacer parte de estas actividades revela cómo iniciativas de este tipo pueden transformar positivamente la vida de las reclusas, ofreciendo alternativas tanto para el desarrollo de competencias laborales, como para la reconstrucción personal. Asimismo, la transparencia en el proceso de selección refuerza el sentido de justicia y equidad dentro del penal, contribuyendo a mejorar la convivencia y el ambiente institucional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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