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En las profundidades del Pacífico vallecaucano, un territorio marcado por la escasa intervención humana, un sistema de cámaras trampa se ha instaurado como una poderosa herramienta de observación ambiental. Equipadas para operar en áreas protegidas bajo el resguardo de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), estas cámaras han evidenciado la presencia de especies fundamentales para el equilibrio ecológico, entre las que se destacan el oso andino, el puma y el jaguar. La captura de estos animales ilustra no solo la vitalidad de estos bosques, sino que otorga pruebas tangibles de su función como refugio de biodiversidad de alto valor.
Las cámaras, instaladas durante varias semanas y en ubicaciones de difícil acceso, no solo demuestran la existencia de especies “sombrilla” —aquellas cuyo bienestar indica el buen estado general de los ecosistemas—, sino que respaldan el carácter estratégico que tiene el Valle del Cauca en la protección de la fauna silvestre del país. Según Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC, cada registro constituye un testigo invaluable del equilibrio natural, al registrar a los animales en su comportamiento habitual, sin la perturbación de la presencia humana.
Este trabajo de monitoreo va más allá de la observación aislada: forma parte de la Red Nacional de Cámaras Trampa OTUS. Esta red, impulsada por las Corporaciones Autónomas Regionales en colaboración con entidades científicas, ha consolidado una estructura de vigilancia ecológica que abarca múltiples regiones de Colombia y que, en dos años, alcanzó más de 140 mil registros y la identificación de 339 especies.
El uso de cámaras trampa, que se activan únicamente cuando detectan movimiento, reduce el impacto de la investigación sobre el comportamiento animal y permite a los científicos obtener datos fiables sobre los patrones de vida silvestre. Estos dispositivos no solo ayudan a mapear la riqueza y distribución de las especies, sino que también fortalecen la capacidad de instituciones y comunidades para desarrollar estrategias de conservación más efectivas y basadas en evidencias sólidas.
En consecuencia, la integración de tecnología y cooperación local refleja el compromiso de Colombia con la conservación ambiental. El éxito de iniciativas como la red OTUS facilita la protección de ecosistemas estratégicos y afianza el papel de la región como un baluarte de diversidad biológica.
¿Cuál es la importancia de las especies “sombrilla” en la conservación de los ecosistemas?
El concepto de “especies sombrilla” es crucial dentro de la biología de la conservación. Se refiere a aquellas especies que, por sus necesidades de grandes extensiones de territorio y su posición en la cadena trófica, requieren hábitats bien conservados y funcionales para subsistir. Proteger a estas especies, como el jaguar o el oso andino documentados en el Valle del Cauca, implica automáticamente preservar a muchas otras especies que comparten su espacio o dependen del mismo entorno.
Esta estrategia permite que las acciones de conservación tengan un efecto multiplicador. Al asegurar la permanencia de las especies sombrilla, se benefician los ecosistemas en su conjunto, garantizando el equilibrio de procesos ecológicos fundamentales y la protección de una amplia gama de organismos, desde pequeños invertebrados hasta otras especies animales y vegetales.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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