El delicado tema (delicado por lo que significa en términos de oportunidad o amenaza un nuevo ecosistema digital), se abordó en la segunda edición del Latam Innovation Day, en Ciudad de México, un espacio de discusión organizado por la Agenda Digital para América Latina y el Caribe (eLAC) de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), el Banco de Desarrollo de América Latina de la CAF, la Consultora Digital Policy & Law y Huawei.

Si bien 5G, basada en otras tecnologías como la nube, el internet de las cosas, la inteligencia artificial o la realidad aumentada, mejorará la experiencia de las personas en el uso de la tecnología, plantea un verdadero reto para los gobiernos, los reguladores y las empresas, que están viendo cómo avanza veloz por todo el mundo y puede dejar más rezagada a América Latina si no se prepara para subirse en ese bus.

“Estamos a punto de entrar a una nueva década que estará marcada por la innovación y la tecnología. Esperamos tener la visión para navegar la siguiente década y ayudar a resolver grandes retos para ser más productivos y mejorar sustancialmente la vida de las personas. Para lograr ese propósito, el 5G será un gran aliado capaz de proporcionar una experiencia inmersiva para las personas”, dijo Mohamed Madkour, VP Global de Redes y Soluciones Inalámbricas de Huawei.

Pero hubo datos sobre la realidad que vive América Latina y que ofrecen otra perspectiva de los que significa 5G . Unos los dio Salma Jalife, Subsecretaria de Comunicaciones de la Subsecretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT) de México, que en la instalación del evento dijo que en la región hay 280 millones de personas desconectadas de internet.

Después, Edwin Fernando Rojas, director de la División de Productividad y Administración de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), advirtió que la incorporación de tecnologías digitales en Latinoamérica tendrá “algún impacto no tan deseable”: primero, el desplazamiento del trabajo por la tecnología; segundo, la reestructuración del tipo de trabajo, y tercero, la creación de nuevos empleos.

“Un elemento fundamental en ese proceso es la educación”, alertó Rojas. “La fuerza laboral que tiene mayor probabilidad de automatizarse es la que tiene menos nivel de educación y capacitación”.

Pero las cuentas que ofreció Gabriel Szekely, presidente de Anatel México, pusieron a la región en sus justas proporciones. Es decir, revelaron dónde y cómo está Latinoamérica en la actualidad en relación con 5G.

Szekely citó el reporte anual de movilidad de Ericsson, según el cual, dese su lanzamiento en 2009, hay 777 redes comerciales de 4G en el mundo. Es decir que 10 años es el periodo que se ha tardado madurar ese sistema.

“También sabemos, apenas en noviembre de 2019, que Corea del Sur y Suiza cerrarán este año con redes de 5G que alcanzarán la cobertura de más del 90 % de su población (52 millones de personas es la población de Corea del Sur y 11 millones la de Suiza)”, comparó Szekely.

A esto se suma el hecho de que, hace apenas unas semanas, el ejecutivo jefe para estrategia y desarrollo de negocios de Huawei, en el evento mundial que organiza esa empresa sobre tecnología, señalaba que a la fecha hay ya 39 redes comerciales 5G desplegadas a escala global, y ya están disponibles 100 terminales 5G para diversos servicios y 40 países han liberado espectro para esa tecnología.

Eso significa que 5G avanza muy rápido en el mundo y para madurar no necesita tanto tiempo (10 años) como 4G. Pero Szekely le echó un baldado de agua fría a Latinoamérica y mencionó lo siguiente: “Al menos con lo que sabemos y observamos al día de hoy, América Latina no tendrá un rol relevante en este nuevo juego en los primeros años. Eso nos debe preocupar”.

Y volvió a citar a Ericsson. “Para 2025 habrá 8.900 millones de suscripciones móviles en el mundo, y 2.600 millones de esas suscripciones serán 5G. Para regiones como el noroeste de Asia y Europa; el 56 % de esas suscripciones serán 5G; en América del Norte, el 74 %. Pero en América Latina, solo el 11 %”.

“¿Por qué estos datos importan?”, se preguntó Szekely, y para ilustrar su preocupación puso el ejemplo de México, el exportador número cuatro de automóviles, después de Alemania, Japón y Estados Unidos, una industria que está en el selecto grupo (se cuentan con los dedos de una sola mano) que 5G impactará más y más pronto.

“Si no estamos a la par de las inversiones en América del Norte para 5G, ese rol como cuarto exportador de automóviles en el mundo, vital para la economía y el empleo en México, nos hará no ser más atractivos, y las inversiones se irán a otras regiones”, advirtió Szekely.

“El mensaje es no seguir analizando más lo que sucede en nuestra industria de manera aislada al resto de la economía”, agregó. “Tampoco podemos estar concentrados en exclusiva en temas tradicionales de política pública, cuando están ocurriendo cosas en nuestro entorno a las que debemos responder sí o sí”.