En entrevista con BBC Mundo, Desmurget, quien es el director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia, señala que el daño que se les está haciendo a los niños dándoles celulares, tablets y videojuegos desde que son muy pequeños es una forma de poner en peligro su desarrollo y su futuro.

Niños menos inteligentes que sus padres

El científico, autor del libro “La fábrica de cretinos digitales”,  argumenta que, de acuerdo con el ‘efecto Flynn’, es natural que cada generación posea un coeficiente intelectual más alto que aquella que la precede.

Sin embargo, señala que en varios países (y no precisamente los más pobres) esa tendencia ha comenzado a invertirse. La razón: “el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro”, argumenta.

¿Por qué resultan dañinas las pantallas en exceso?

El francés señala que cada vez hay menos interacciones intrafamiliares, fundamentales para el desarrollo emocional y el lenguaje; además, cada vez se les dedica menos tiempo a actividades como la lectura, la música o el deporte. Y, como si fuera poco, los ciclos de sueño se ven seriamente afectados. 

“Se ha observado que el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro dentro de diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención”, explica.

El académico apunta que sus argumentos no son una diatriba contra la denominada ‘revolución digital’, pero que resulta necesario generar conciencia sobre los riesgos que implica una exposición excesiva a la televisión, los videojuegos, las redes sociales y la tecnología en general.

¿Cuánto tiempo pasan los menores frente a las pantallas?

Las cifras expuestas por Desmurget son sorpresivas y preocupantes: un niño de dos años ya puede pasar cerca de tres horas al día en dispositivos electrónicos; un niño de ocho años, cinco horas; y un adolescente, más de siete horas. 

“Esto significa que antes de llegar a los 18 años, nuestros hijos habrán pasado el equivalente a 30 años escolares frente a pantallas recreativas o, si lo prefiere ¡16 años de trabajo a tiempo completo!”, señala.

¿Qué hacer entonces?

El profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya, Manuel Armayones, citado por El Universal, recomienda cinco acciones a los padres de familia:

  • Establecer normas claras que permitan limitar el uso de celulares y otros dispositivos.
  • Negociar permisos para utilización de las pantallas.
  • Ofrecer alternativas como realizar actividades culturales, deportivas o al aire libre.
  • No predicar tanto y dar ejemplo con el autocontrol.
  • Supervisar las actividades que realizan los menores en sus celulares.