Según un informe de BuzzFeed, el problema de subir fotos y videos a las historias de Instagram es que quedan almacenados en los servidores de Facebook. Por lo tanto, los ‘hackers’ solo deben inspeccionar el código del archivo para encontrar la URL y descargarlo.

Realizar este proceso dura menos de 10 minutos, simplemente deben darle clic derecho a la foto y se desplegará un menú que genera un código URL solo con oprimir la opción ‘Inspeccionar’. El enlace estará disponible por 24 horas para los usuarios que quieran ver o descargar el archivo, mencionó el mismo medio.

Lo más preocupante de esta función es que no interesa si las cuentas de los usuarios son privadas, pues una vez las personas tengan el enlace podrán ver las fotos y los videos sin ninguna restricción, de acuerdo con The Verge.

Tras conocerse el problema, Facebook lo minimizó y afirmó que el comportamiento descrito era igual al de tomar una captura de pantalla en cualquier red social y que se realizaba desde los inicios de la plataforma, informó el portal.

Además, la compañía destacó que no ha encontrado ningún abuso relacionado con esta característica y que finalmente la URL no les da acceso a los usuarios a la cuenta privada de otra persona, solo a las historias.