Hasta ahora, se sabía que diferentes células nerviosas (neuronas) respondían selectivamente a sonidos de cierta duración, pero no se conocía cómo esas células computaban la longitud de los sonidos.

Esta nueva investigación, elaborada mediante el estudio de ranas, revela cómo una célula cerebral responde a un sonido corto: se inhibe mientras dura el sonido y se excita después para lanzar la señal nerviosa.

En sonidos largos, la célula se inhibe durante un periodo más largo, lo que contrarresta la excitación, de manera que la célula no responde a este tipo de sonidos.

Esta integración de la excitación y la inhibición en el cerebro es un componente crítico de la capacidad para distinguir entre los sonidos de la comunicación”, explica Gary Rose, investigador principal del estudio y profesor de biología en la Universidad de Utah (EE.UU.).

Cuando ese proceso no funciona, puede haber dificultades para el reconocimiento de palabras, como en el caso de las personas mayores que experimentan ese problema incluso usando audífonos que amplifican los sonidos.

Se cree que el deterioro en el reconocimiento de palabras es, en buena medida, una consecuencia de los desequilibros en la excitación e inhibición de las neuronas involucradas en la audición”, señala Rose.

Distinguir entre sonidos cortos y largos es imprescindible tanto en los humanos, para entenderse al hablar, como para la comunicación entre animales.

Este estudio ha sido elaborado por científicos de la Universidad de Utah con financiación del Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos Comunicativos de Estados Unidos.