Anabel es una mujer pilísima. Fue la estudiante que siempre obtuvo todas las menciones de honor en su colegio, que ayudaba a todos a prepararse para los exámenes (fueran de Física o de Inglés) y que aparte tenía una figura ideal porque practicaba deporte y entrenaba los fines de semana. 

Anabel lo tenía todo, menos un novio a su altura. Es verdad que el primer novio de Anabel no estuvo del todo mal, pero a los dos años tuvo que despedirse de él porque se fue a estudiar al extranjero. Después vino la época de un novio tipo pintura negra de Goya, con el que conoció todos los horrores de la estirpe humana (la traición, el engaño, la miseria, la falsedad y los vicios por parte de él) y Anabel luchó por salvarlo y sacarlo de su agujero. 

Pero tanto tú como yo sabemos que a los novios no se les salva, así que esa relación se terminó y desde entonces Anabel no ha vuelto a conocer a nadie que la ame y la potencie, sino que, por el contrario, ha encadenado relaciones con manes de lo menos recomendable de nuestro planeta.

Hoy está trabajando en una importante compañía multinacional y le pagan bien, vive por y para su madre, cuida de su perro, de sus amigas, de los hijos de sus amigas y de vez en cuando entra a una app para conocer gente para ver si puede olvidarse de que está soltera; aunque después de tantos fracasos, dejó de quedar porque pensaba que no tenía tiempo, o ganas, o le daba pereza volver a toparse con lo mismo. Empezó a investigar en Google sobre la inseminación artificial y me lo ha contado en su sesión. Juntas hemos abierto de nuevo de la posibilidad de volver a amar y de empezar un Coaching de amor a sí misma como primera tarea.

Te pregunto.

¿Sabes cuántas chicas como Anabel hay ahora mismo en el mundo?

¿Por qué una mujer, preparada, llena de vida y de dones para compartir no encuentra a una persona tal y como es ella para amar?

Anabel no había tenido el tiempo de organizar su corazón, de escucharlo, de pedirle que le dijera lo que necesitaba para ser feliz y empezar a darle gusto. Lo que le ocurría a Anabel es que estaba más pendiente de los demás, de ser aceptada, de ser querida, de poder ayudar y de salvar a los otros antes de escucharse a sí misma, darse a sí misma lo que necesitaba y hacerle más caso a su corazón. Hoy las cosas van mucho mejor, Anabel ha dejado de pensar tanto en los demás y ha apostado por escucharse a sí misma. Está saliendo con Eduardo, un hombre que está muy entusiasmado con ella y que le ha confesado que tiene muchas ganas de tener una familia. ¡Era cuestión de esperar un poco y de organizar el corazón con prioridades, como dicta el Coaching del Amor!

*El nombre de Anabel ha sido modificado por deseo expreso de mi clienta, quien me ha autorizado  a escribir su historia.

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