Como un “adefesio” calificó el excandidato presidencial Germán Vargas Lleras al proyecto de ley que busca reformar el actual Código Electoral en Colombia, el cual ya pasó su primer debate en el Congreso de la República .

En una columna publicada por El Tiempo, Vargas Lleras argumenta que el proyecto debería hundirse por no centrarse en garantizar elecciones transparentes y libres. Enfatizó en su preocupación por lo que considera “facultades extraordinarias” que tendría el Gobierno de cara a los comicios.

El exvicepresidente apunta que el Congreso está delegando una responsabilidad de carácter legislativo con la que se podrán “crear, reclasificar y modificar empleos”; con esto, podrían establecerse aumentos salariales, así como concertar la apertura de fondos como el Fondo Rotatorio del Consejo Nacional Electoral, existiendo ya uno en la Registraduría.

“Nadie sabe responder por el impacto fiscal que podrán tener estos incrementos descomunales en la nómina y salarios, y al parecer, a nadie le importa”, señala.

Advierte sobre el riesgo de que se lleven a cabo prácticas de corrupción al poder ser removidos de su cargos los registradores delegados por “pérdida de confianza”; asimismo, ve con preocupación el hecho de que el registrador mismo pueda trazar los planes de auditoría con funcionarios elegidos por él.

Hay que tener en cuenta que en el proyecto se plantea la instauración de otras modalidades de sufragio, tales como el voto remoto por internet y los votos anticipados; también se incluye la posibilidad de instaurar el voto mixto en máquina y tarjetón y el voto a domicilio. De igual modo, se le abre la puerta al voto para mayores de 14 años.

“Todas son propuestas e ideas que vale la pena evaluar, pero me temo, muy al contrario de lo que piensa el registrador, que estas modalidades de ejercicio del sufragio van a generar enorme inseguridad jurídica, toda suerte de conflictos y se prestarán para incentivar conductas fraudulentas”, expresa.

Cuestiona también Vargas Lleras el apoyo del Consejo de Estado al proyecto de ley, que para él no es más que una presión que se le está aplicando al Congreso para su más pronta aprobación.

“Burocracia, despilfarro, inseguridad, corrupción y politiquería es lo que trae en sus 271 artículos este proyecto de Código Electoral, que el Gobierno no reconoce pero que impulsa en la oscuridad con mensaje de urgencia y llamadas a los parlamentarios ponentes. Todo esto está ocurriendo en medio de la pandemia y con el Estado quebrado. Qué indolencia”.

Estas y otras críticas se suman a las observaciones del procurador Fernando Carrillo, quien le envió una carta al presidente del Senado, Arturo Char, afirmando de entrada que el proyecto no puede considerarse un código al no regular integralmente algunas de las leyes vigentes en el actual Código Electoral.

En la carta citada por El Colombiano, Carrillo señala que el proyecto excluyó una serie de elementos fundamentales para abordar la normatividad electoral: “Estatuto de la Oposición Política, coaliciones en las corporaciones públicas, el voto en blanco y la revocatoria al mandato”.

Cuestionó que el Consejo Nacional Electoral (CNE) pueda quedar con una autonomía casi total para desarrollar y reglamentar los sistemas de votación.

Y puso el dedo sobre el tema de nombramientos laborales en la Registraduría y la creación de fondos rotatorios.

Pidió evaluar “la conveniencia de la creación de fondos rotatorios, y las necesidades reales en la modificación de la planta de personal de la Registraduría, en donde los registradores municipales requieren de apoyo en el ejercicio de su función y por tanto su planta de personal debe ampliarse con personal de apoyo. Por lo tanto, se requiere un mayor número de empleos técnicos y de apoyo y menos funcionarios de libre nombramiento y remoción”.