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Las primeras dos semanas posteriores al terremoto en Pereira estuvieron marcadas por el pánico y la desorientación. Sin embargo, según el testimonio recogido por El Diario, es solo al retomar la cotidianidad y enfrentarse a la realidad lo que queda, cuando los verdaderos desafíos emergen para los sobrevivientes. Una nueva nube de polvo envuelve la ciudad, esta vez proveniente de las demoliciones forzadas. En medio de la polvareda no solo caen bloques de concreto y hierro, sino también muebles, prendas y recuerdos irremplazables de cientos de familias cuyas historias quedaron atrapadas en pequeños objetos esparcidos entre escombros.
De acuerdo con El Diario, los conjuntos residenciales denominados Las Lorenas representan para muchos habitantes el símbolo del esfuerzo y la perseverancia de las familias pereiranas. Tras más de 50 años en pie, en apenas dos minutos, una de las zonas más emblemáticas, Lorena III, fue destruida. Allí había 16 torres y 140 apartamentos, lo cual equivalía a la mitad de los conjuntos Lorena I, II, III y IV, que sumaban 300 apartamentos y una estimación de 1.200 residentes. Mientras los medios nacionales bajan la prioridad de esta noticia, la gravedad local se mantiene latente.
La calle 21, entre carreras 17 y 17b, tenía una clara vocación comercial gracias a la población de Las Lorenas, Los Almendros y otros conjuntos vecinos. Ahora muchos de esos comerciantes, como Gloria Cuesta de la miscelánea G y G, ven con angustia un futuro incierto. Tras 20 años en el sector y haber sobrevivido a tres terremotos, Cuesta confiesa que su clientela ha disminuido en un 90 % debido a la evacuación forzada. A pesar de las pérdidas, decide seguir trabajando en el local que apenas sufrió una fisura, pues de esa pequeña tienda depende el sustento de su familia.
Orlando Marín, quien lleva también dos décadas con su remontadora de calzado, enfrenta una situación similar: sus clientes, muchos de ellos sepultados o desplazados, ya no llegan y su subsistencia diaria se ve comprometida. Otros negocios, como el de Rovinson Rivillas, dedicado a la venta de accesorios para celulares, han sido más afortunados al contar con clientes de paso gracias al flujo vehicular de la avenida principal.
El impacto no solo es residencial sino también laboral. En Los Almendros, ubicado en la carrera 17 #19-77, la incertidumbre persiste. Vanessa Amariles, administradora del conjunto, señala que el edificio fue desalojado por completo y está a la espera de un dictamen técnico que determine si requiere demolición. A pesar de la presencia de vigilantes, muchos residentes no han logrado recuperar sus pertenencias. Las demoras institucionales profundizan la sensación de abandono.
La petición de los afectados es clara: evitar el ingreso innecesario de vehículos pesados mientras se evalúa la estabilidad de las edificaciones en riesgo, una medida urgente que evidencia la vulnerabilidad en la que se encuentra gran parte de la ciudad.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cuál es la verdadera afectación social y económica en Las Lorenas tras el terremoto?
La principal afectación social reside en la pérdida de hogares, pertenencias y, sobre todo, de la comunidad que se había tejido durante décadas entre las familias de Las Lorenas. Económicamente, la destrucción de los conjuntos y la evacuación de sus habitantes han dejado a los comerciantes y microempresarios del sector con una clientela drásticamente reducida, enfrentando incertidumbre sobre el futuro de sus negocios y sus medios de subsistencia, como lo muestran los testimonios recogidos por El Diario.
¿Qué papel juega la Diger en la recuperación de conjuntos como Los Almendros después del sismo?
La Diger, dependencia municipal encargada de la gestión del riesgo de emergencias y desastres, tiene la función de inspeccionar edificaciones dañadas, emitir dictámenes de habitabilidad y coordinar acciones para la seguridad de los residentes. En el caso de Los Almendros, la administradora señaló problemas de comunicación y falta de informes definitivos, lo que ha generado demora en las decisiones sobre la demolición o posible recuperación del conjunto, profundizando la incertidumbre de quienes dependen de estos inmuebles.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Precio de las viviendas VIS en Colombia cambiaría
El Ministerio de Vivienda presentó un proyecto de decreto que busca frenar las alzas en el precio de las viviendas VIS. La idea del Gobierno es que quede en máximo 135 salarios mínimos y que desde el inicio del negocio se establezca el precio en pesos colombianos.
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