La colombo-española dice, en su columna de Semana, que es una ridiculez pensar que no solicitarle a Maduro la extradición de Aída Merlano (y sí a Juan Guaidó) hace parte de un “complot” para evitar que ella hable, y asegura que “la Merlano tuvo tiempo de sapear a sus cómplices [en Colombia] y no cantó porque no quiso”.

“Pues que se queden con esa vieja y la disfruten. Si yo fuese la Merlano, echaría cuentos de la corrupción electoral para tenerlos contentos y  que le den casa por cárcel”, escribe Hernández, que le pide al presidente Iván Duque “no ceder ni un milímetro” solo para traer de vuelta a la exsenadora que está presa en Venezuela, tras ser recapturada en ese país.

La periodista claramente hace referencia a las criticas que recibió el Gobierno luego de que anunciara que pedirá a Guaidó la extradición de Merlano, aunque él no tiene gobernabilidad en el territorio venezolano, pese a que varios países, incluyendo Colombia, lo reconocen como el presidente “legítimo” de Venezuela.

En ese sentido, la columnista también le reprocha a la oposición, en su escrito, que clamen para que la excongresista vuelva a la justicia colombiana, pero no hacen lo mismo “para exigir que entreguen a Márquez, Santrich, Antonio García, el Paisa, Pablito, Gabino y otros criminales”, que para Hernández sí representan un verdadero peligro, no como Merlano.

Precisamente por esos puntos que la escritora señala en su columna es que ahora mismo el futuro de Aída Merlano es incierto.

La exsenadora se encuentra presa en Venezuela, Colombia se resiste a solicitarle la extradición a Maduro, y apela a que él la deporte. No obstante, el dictador parece utilizar a Merlano para intentar manipular al Gobierno de Duque diciendo que ella tiene mucho que decir sobre corrupción de políticos colombianos y que ya ha confesado ciertas cosas.

Mientras tanto, la hija de la exparlamentaria, Aída Victoria Merlano, ya se encuentra en territorio venezolano buscando recursos para que su mamá pueda cambiar su estatus de presa a asilada política.