Uno de ellos se identificó como Germán Alonso Arango y aseguró que nunca ha estado involucrado con bandas criminales ni con hechos de corrupción, motivo por el que no entiende su salida.

Destacó que lo echaron “simplemente por artículos 27 o por negativas”, pero no considera que esto sea motivo suficiente para su salida de la Policía Nacional, menos en momentos de pandemia.

Otro hombre, llamado Iván Jiménez, le pidió al veedor de la Policía, Armando Vergara, que lleve sus denuncias al general Óscar Atehortúa ante lo que él considera un despido arbitrario.

Considera inhumano que su salida se de justo durante la crisis de salud por la COVID-19 y afirmó que él y sus compañeros han sido “abandonados por el Estado”.

Otro de los hombres, llamado Diego Daza, aseguró estar indignado por su desvinculación, toda vez que en su familia hay casos positivos de coronavirus y el único ingreso con el que contaban era su sueldo como patrullero.

También dijo que lo sacaron por “artículos 27 e informes”, los que calificó como “caprichos”.

Los demás hombres que aparecen en el material audiovisual también señalan que su salida se dio por el mencionado “artículo 27” y algunas “anotaciones negativas”, pero no por investigaciones disciplinarias.

Todos señalan que estaban adscritos a la estación de Policía de San Cristóbal sur, y todos piden investigar los motivos de su salida.

¿Qué es el artículo 27?

El texto que los exuniformados mencionaron hace parte del Régimen Disciplinario para la Policía Nacional, y allí se menciona que “los medios para encauzar la disciplina son preventivos y correctivos”.

Con ellos se hace referencia “al ejercicio del mando con el fin de orientar el comportamiento de los subalternos a través de llamados de atención verbales, tareas tales como acciones de tipo pedagógico, asistencia a cursos de formación ética, trabajos escritos, como medios disuasivos de aquellas conductas que no trascienden ni afectan la función pública, sin que ello constituya antecedente disciplinario”.

Pulzo consultó con la Policía de Bogotá sobre las denuncias de los expolicías. Desde allí aseguran que “esta es una forma que tiene la institución para mejorar el servicio, ya que se le perdió la confianza a esas personas”.

Al preguntar sobre los motivos, desde la Policía respondieron que “cada caso es diferente”.