El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El presidente Gustavo Petro ha convocado a su duodécima manifestación desde que asumió el poder en la Casa de Nariño, un hecho que resalta la importancia que el mandatario otorga a la movilización social como herramienta de respaldo político. En esta ocasión, la convocatoria adquiere un matiz particular: se produce en medio de una difícil coyuntura marcada por tensiones diplomáticas con Estados Unidos, luego de que el mandatario estadounidense advirtiera sobre una posible operación en suelo colombiano. Ante este escenario, Petro hizo el anuncio la noche del 5 de enero, llamando a la ciudadanía a izar la bandera de Colombia en sus hogares y a salir a las plazas públicas de todo el país para “defender la soberanía nacional” el próximo miércoles por la tarde, según lo informado por su propia cuenta oficial en X y recogido por medios como El Espectador.
Esta será la primera manifestación convocada por el presidente en 2026, pero está lejos de ser un hecho aislado. Desde el 15 de noviembre de 2022, fecha en la que Petro celebró sus primeros cien días de mandato, se han dado más de diez eventos similares. En aquel entonces, la movilización buscaba contrarrestar las protestas de la oposición ante el anuncio del alza en el precio de la gasolina, reflejando una estrategia para medir fuerzas y mostrar respaldo en las calles frente a retos gubernamentales tempranos.
El desarrollo de estas manifestaciones ha demostrado una sincronía entre la agenda legislativa y el ejercicio del poder ejecutivo. En 2023, la fractura de la coalición de Gobierno en el Congreso motivó cuatro convocatorias en febrero, junio, julio y septiembre, en las que se buscó ejercer presión sobre el poder legislativo para la aprobación de distintas reformas. El respaldo ciudadano varió y, según datos de El Espectador, el número de asistentes creció significativamente, pasando de 12.000 en febrero a 32.000 en septiembre.
La polarización alcanzó nuevos niveles en 2024, cuando las movilizaciones impulsadas por el ejecutivo y las manifestaciones de la oposición coincidieron en fechas y objetivos, profundizando el enfrentamiento político. Petro, además, lideró actos en mayo, agosto y septiembre: el primero para responder a las protestas de la oposición el Día del Trabajo, el segundo para conmemorar dos años en el poder, y el último en defensa de la reforma pensional ante la Corte Constitucional.
En paralelo al pulso con la oposición, el presidente también promovió en 2024 tres concentraciones adicionales: en apoyo a su consulta popular, en reclamo de una constituyente y como rechazo por su inclusión en la llamada “lista Clinton”, lo que evidencia un uso reiterado del respaldo popular para sustentar su agenda frente a desafíos institucionales. Ahora, con la convocatoria para el 7 de enero de 2026, Petro intenta consolidar su narrativa sobre la soberanía nacional, en respuesta a las advertencias estadounidenses, acelerando la movilización en su último año de gobierno. Las distintas marchas, de acuerdo con El Espectador, reflejan el método del ejecutivo para articular calle y gobernabilidad ante las dinámicas políticas y externas que ha enfrentado.
¿Cuál ha sido el papel de las manifestaciones sociales en la gobernabilidad de Petro?
Las manifestaciones impulsadas desde el ejecutivo bajo el mandato de Gustavo Petro han tomado un rol preponderante en momentos de alta tensión política y social. El uso de la protesta y la movilización no solo ha sido un canal para expresar respaldo ciudadano, sino también una herramienta estratégica para presionar avances en las reformas legislativas y posicionar mensajes clave frente a la opinión pública.
Su recurrencia a convocar a la ciudadanía, especialmente en coyunturas de confrontación con el Congreso, la oposición o incluso actores internacionales, evidencia cómo la movilización social puede incidir en la gobernabilidad. Estas tácticas han permitido a Petro mostrar fuerza en la calle y proyectar legitimidad sobre sus iniciativas, otorgando visibilidad a propuestas que enfrentaron resistencia en otros escenarios políticos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Qué dijo Gustavo Petro sobre tensión entre Estados Unidos y Ecuador?
El presidente Gustavo Petro encabezó en Puerto Asís, Putumayo, el acto protocolario de destrucción de material bélico entregado por la disidencia conocida como Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), como parte de los avances hacia la paz total.
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